Estilos totalmente contradictorios, uno de ellos popero, extravagante y original. Otro más rapero, y con su propia personalidad.
La verdad es que los dos estilos me gustan. Los dos cantantes.
Yo no soy muy exigente en temas de música, exceptuando por supuesto la música ''chavacana'' como el reggaeton, bacalao, flamenco, y todos esos estilos que tanto odio.
Pero el resto de música, dependiendo de la canción, me suele gustar.
Hablo de Lady Gaga como podría hablar de cualquier otra cantante, pero hablo de ella más que nada para comparar su música, con la de Eminem, que esa sí que realmente me gusta.
Lady Gaga, a pesar de todas las polémicas, siempre me ha parecido una cantante distinta al resto. Con personalidad propia y originalidad.
De hecho a partir de su extravagancia surgió la ''copia'' de algunas otras artistas que plagiaron ( a su modo, pero plagiaron) el estilo de Lady Gaga.
A pesar de sus videoclips cada vez más extraños, eso es lo que la caracteriza. Y por eso me gusta.
Cada canción es distinta, y, de una manera u otra, consigue sorprenderme en cada videoclip que realiza, o en cada entrega de premios con una vestimenta diferente en los que se presenta.
Después está Eminem, un cantante con un estilo contrario. Pasamos del pop, al rap americano.
Es cierto que en diversas ocasiones ha sido acusado de crear canciones con un cierto machismo, pero más alla de todo aquello, pienso que cada canción suya tiene un fondo.
Un fondo que yo y supongo que bastantes más lo aprecian.
Para mi gusto Eminem no es como otros cantantes, es más, al escuchar otros raperos americanos, ni siquiera los distingo, no me dicen nada. Sin embargo Eminem es inconfundible.
Lo que más me gusta de sus canciones, a parte del ritmo, es la letra, lo que quiere expresar. De una manera u otra hace sentirte exactamente igual que él se sentiría al escribir la canción. Y lo más importante de todo, siempre tiene una para cada estado de ánimo.
http://www.youtube.com/watch?v=j5-yKhDd64s&ob=av2e
lunes, 27 de septiembre de 2010
jueves, 23 de septiembre de 2010
Eso que llamamos miedo.
Miedo a lo que pueda pasar, a lo que opinen los demás. Miedo a que algo esté bien o esté mal. Miedo a pensar, a sentir, a llorar, a reír cuando no es oportuno...
Miedo a equivocarse, a sentirse perdida entre tanta gente.
Pero...¿Por qué tener miedo? No hay nada que temer, a ninguna de estas cosas tendríamos que temerlas, son puras tonterías que a todos nos pasan por la cabeza alguna vez. Todos nos comemos la cabeza pensando que hacer, que decidir.
¿Y sabéis por qué? Por la inseguridad. Por el qué dirán. A la mínima que te den una mísera opinión ya has cambiado totalmente tu pensamiento. Y ahí empieza a entrar el miedo.
Empiezas a pensar que tu decisión no es la correcta, pero hay algo dentro de ti que pide a gritos que hagas lo que te apetezca hacer. Que tomes tus propias decisiones y no te dejes influir por nadie. Que no tengas ningún miedo.
Porque en el fondo SABES perfectamente lo que quieres, lo que deseas con todas tus fuerzas hacer, lo que siempre has querido, lo que llevas esperando durante muchísimo tiempo.
Pero claro, siempre esta ese maldito miedo ahí, desafiandote. Diciéndote que no, que no eres capaz, que te vas a arrepentir... Te pide que esperes más. Que tengas mucho más orgullo.
Y entonces es cuando ya no tienes ni la menor idea de que hacer. Ahí es cuando realmente te sientes perdida.
¿Esperar más? ¿Tener más orgullo?
Tú pides mucho querido miedo, pides demasiado.
Te odio, te odio con todas mis fuerzas.Te odio por impedirme hacer lo que llevo queriendo durante meses.
Miedo a equivocarse, a sentirse perdida entre tanta gente.
Pero...¿Por qué tener miedo? No hay nada que temer, a ninguna de estas cosas tendríamos que temerlas, son puras tonterías que a todos nos pasan por la cabeza alguna vez. Todos nos comemos la cabeza pensando que hacer, que decidir.
¿Y sabéis por qué? Por la inseguridad. Por el qué dirán. A la mínima que te den una mísera opinión ya has cambiado totalmente tu pensamiento. Y ahí empieza a entrar el miedo.
Empiezas a pensar que tu decisión no es la correcta, pero hay algo dentro de ti que pide a gritos que hagas lo que te apetezca hacer. Que tomes tus propias decisiones y no te dejes influir por nadie. Que no tengas ningún miedo.
Porque en el fondo SABES perfectamente lo que quieres, lo que deseas con todas tus fuerzas hacer, lo que siempre has querido, lo que llevas esperando durante muchísimo tiempo.
Pero claro, siempre esta ese maldito miedo ahí, desafiandote. Diciéndote que no, que no eres capaz, que te vas a arrepentir... Te pide que esperes más. Que tengas mucho más orgullo.
Y entonces es cuando ya no tienes ni la menor idea de que hacer. Ahí es cuando realmente te sientes perdida.
¿Esperar más? ¿Tener más orgullo?
Tú pides mucho querido miedo, pides demasiado.
Te odio, te odio con todas mis fuerzas.Te odio por impedirme hacer lo que llevo queriendo durante meses.
martes, 21 de septiembre de 2010
Sálvame, por favor.
Sálvame de esta tortura. Sálvame de esas horas en las que telecinco se convierte en telebasura. Sálvame de la tentación de ver un programa de tal calibre.
Sálvame, sálvame... ¿Por qué atraes a tantos espectadores? ¿Será por la infinidad de tonterías que contais?
Tú, sí tú, el que lee esto, si tienes problemas sobre qué hacer en un futuro, ¡No te preocupes! En Sálvame lo tienes todo arreglado, no necesitas ni estudios, ni carreras, ni nada parecido.
¿Nadie se pregunta, por qué todo el mundo acaba en Sálvame? ¿No se dan cuenta de que el plató se esta llenando de ''periodistas'' que gritan como si estuvieran en un verdadero gallinero?
Uf, que gracia me ha echo la palabra periodistas.
Y ya para colmo, ¡Sálvame también se ha convertido en un concurso de talentos!
Ya no es que sólo esten sentados en una silla, criticando e insultando a todo lo que se mueve, sino que también cantan y bailan, como si la vida dependiera de ello, dejandose la voz y provocando mi alteración y probablemente la de más de uno.
Y no hablemos de los maravillosos espectadores que se atreven a estar más de dos horas soportando ese infierno, (normal que algunos se duerman...). Y como no haciendo regalitos cada dos por tres, o incluso algun valiente se atrevió a intentar llamar la atención de cualquier manera posible.
Mmm...y se suponía que este programa empezó para comentar ciertos realitys, ¡ya lo veo! Sólamente sirve para comentar la vida de cualquier persona por mediocre que sea, y claramente la de los colaboradores (que por cierto, cambian más de colaboradores, que de ropa).
Y finalmente yo me pregunto, ¿De verdad tenemos una vida tan aburrida como para ver eso?
Sálvame, sálvame... ¿Por qué atraes a tantos espectadores? ¿Será por la infinidad de tonterías que contais?
Tú, sí tú, el que lee esto, si tienes problemas sobre qué hacer en un futuro, ¡No te preocupes! En Sálvame lo tienes todo arreglado, no necesitas ni estudios, ni carreras, ni nada parecido.
¿Nadie se pregunta, por qué todo el mundo acaba en Sálvame? ¿No se dan cuenta de que el plató se esta llenando de ''periodistas'' que gritan como si estuvieran en un verdadero gallinero?
Uf, que gracia me ha echo la palabra periodistas.
Y ya para colmo, ¡Sálvame también se ha convertido en un concurso de talentos!
Ya no es que sólo esten sentados en una silla, criticando e insultando a todo lo que se mueve, sino que también cantan y bailan, como si la vida dependiera de ello, dejandose la voz y provocando mi alteración y probablemente la de más de uno.
Y no hablemos de los maravillosos espectadores que se atreven a estar más de dos horas soportando ese infierno, (normal que algunos se duerman...). Y como no haciendo regalitos cada dos por tres, o incluso algun valiente se atrevió a intentar llamar la atención de cualquier manera posible.
Mmm...y se suponía que este programa empezó para comentar ciertos realitys, ¡ya lo veo! Sólamente sirve para comentar la vida de cualquier persona por mediocre que sea, y claramente la de los colaboradores (que por cierto, cambian más de colaboradores, que de ropa).
Y finalmente yo me pregunto, ¿De verdad tenemos una vida tan aburrida como para ver eso?
Viaje a Dublín.
Para empezar mi blog quisiera hablar de un viaje que realizamos Irene, Zaira y yo.
Al principio no sabíamos ni cuando, ni cómo iba a ser, ya que teníamos ciertas dudas sobre el lugar, y cuanto tiempo.
Por fin decidimos ir a Dublín, durante tres semanas, aunque sabíamos que era un curso de inglés, pero también nos dábamos cuenta de la cantidad de gente que conoceríamos, la buena experiencia que sería.
El primer día estábamos un poco cohibidas, pero en seguida nos empezamos a relacionar con todo el mundo, sobre todo con gente de nuestro grupo de españoles. En poco tiempo lo que era una pequeña amistad se convirtió en algo muy grande. Teníamos una confianza envidiable.
Todo fue perfecto, tardes en la playa, en el parque, fiestas, y una cantidad de momentos inimaginables.
Pero también aprendimos mucho inglés gracias a las clases, debido a que eran tres horas todas las mañanas, aunque se hiciera pesado.
De todas formas, nosotras nos centramos principalmente en todos los momentos y risas, más alla del inglés, ( cosa que a nuestros padres no les hizo tanta gracia ) pero sólo intentábamos disfrutar cada día que nos quedaba en ese verde país.
También nos llevamos un buen recuerdo de nuestras familias irlandesas, las cuales se preocupaban cada minuto, y hacían lo que fuera por ayudarnos.
Pero por desgracia todo acaba, y tocaba despedirse de la ''rutina'' a la que nos habíamos acostumbrado.
Tocaba decir adiós a los despertares a las seis de la mañana para llegar puntuales a clase, decir adiós al frío típico de Dublín. A la lluvia casi continua, decir adiós a las caras que veíamos todos los días uno tras otro. Decir adiós a las familias, al gran Dublín, al verde Dublín.
La peor parte llegó cuando no había más remedio que decir el adiós a las veintinueve personas con las que compartimos absolutamente todo.
Todos vivimos en España, pero lejos los unos de los otros, por eso fue lo más doloroso.
Aún así, prometimos vernos alguna vez, y quedarnos con todo lo bueno de este viaje.
Sin duda uno de los mejores viajes de mi vida.
Al principio no sabíamos ni cuando, ni cómo iba a ser, ya que teníamos ciertas dudas sobre el lugar, y cuanto tiempo.
Por fin decidimos ir a Dublín, durante tres semanas, aunque sabíamos que era un curso de inglés, pero también nos dábamos cuenta de la cantidad de gente que conoceríamos, la buena experiencia que sería.
El primer día estábamos un poco cohibidas, pero en seguida nos empezamos a relacionar con todo el mundo, sobre todo con gente de nuestro grupo de españoles. En poco tiempo lo que era una pequeña amistad se convirtió en algo muy grande. Teníamos una confianza envidiable.
Todo fue perfecto, tardes en la playa, en el parque, fiestas, y una cantidad de momentos inimaginables.
Pero también aprendimos mucho inglés gracias a las clases, debido a que eran tres horas todas las mañanas, aunque se hiciera pesado.
De todas formas, nosotras nos centramos principalmente en todos los momentos y risas, más alla del inglés, ( cosa que a nuestros padres no les hizo tanta gracia ) pero sólo intentábamos disfrutar cada día que nos quedaba en ese verde país.
También nos llevamos un buen recuerdo de nuestras familias irlandesas, las cuales se preocupaban cada minuto, y hacían lo que fuera por ayudarnos.
Pero por desgracia todo acaba, y tocaba despedirse de la ''rutina'' a la que nos habíamos acostumbrado.
Tocaba decir adiós a los despertares a las seis de la mañana para llegar puntuales a clase, decir adiós al frío típico de Dublín. A la lluvia casi continua, decir adiós a las caras que veíamos todos los días uno tras otro. Decir adiós a las familias, al gran Dublín, al verde Dublín.
La peor parte llegó cuando no había más remedio que decir el adiós a las veintinueve personas con las que compartimos absolutamente todo.
Todos vivimos en España, pero lejos los unos de los otros, por eso fue lo más doloroso.
Aún así, prometimos vernos alguna vez, y quedarnos con todo lo bueno de este viaje.
Sin duda uno de los mejores viajes de mi vida.
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