sábado, 18 de diciembre de 2010

30STM ¡Alucinante!

Sí, ayer diecisiete de diciembre, el día tan esperado. Concierto de thirty seconds to mars.
Las puertas las abrían a las siete de la tarde, y nosotras llegamos a las tres. Al principio parecía no haber mucha cola, y estábamos bastante satisfechas.
Después de una hora helandonos de frío, nos dimos cuenta de que la cola estaba dividida, y en realidad éramos practicamente las últimas. Pero no importaba, unas amigas nuestras llevaban allí desde las doce y si las encontrábamos nos colarían.
Por turnos, una chica y yo fuimos al hipercor de al lado para comprar pinturas de cara, pero por desgracia no encontramos.
Al salir, nos esperaba lo peor. Ya no era una cola organizadita, sino que era una abalancha de salvajes corriendo como locos dios sabe donde. Había llegado Jared Leto, entonces ya pude entender toda esa abalancha.
Buscando a nuestro grupo, nos encontramos a un par de amigas que estaban bastante más cerca, que nos iban a colar. Nos reunimos todos como pudimos, y fuimos avanzando de abalancha en abalancha.
Pero claro,¿Cómo podía ser si las puertas abrían a las siete?
Debió ser algún tontaina para hacer la gracia,  y todos corríamos como locos adelantandonos unos a otros, porque claro, todo el mundo quería estar delante para que Jared Leto se nos tirara encima, especialmente las chicas.

Cuando quedaba una hora, vinieron los guardas intentando organizarnos.
Éramos un grupo que ocupabamos toda la calle Matilde Hernández de derecha a izquierda, y pretendían comprimirnos en grupitos de tres. Y para ello, nos mandaban atrás. Pero nadie se movía, es lógico.
En vez de organizarlo todo a las nueve de la mañana como deberían hacer, se ponían a ello a las seis y media.
A las siete, abrieron. Y en ese intento de comprimirnos (que lo hicieron) yo sentía que iba a explotar, a caerme, o a volar por los aires. Era algo sobrenatural.
Al fin entramos (a las ocho) y nos colocamos en pista, más o menos por la mitad.
Iba entrando la gente, y parecía tener hueco suficiente para ver con claridad, pero llegaba lo peor de la tarde.
A las ocho y media se apagaron las luces. Todo el mundo gritaba, y de repente, todo el público se movió en masa  hacia el escenario. Otra vez, sin poder respirar.
Tocaron los teloneros, el grupo ''1 to 1000'' me parece que se llamaba. Un grupo heavy total, un hombre de pelos largos que gritaba, pero estuvo genial.
Más tarde, volvieron a encenderse las luces. Todavía quedaba un buen rato para que el ansiado concierto empezara de una vez.

Llegaba el momento. Jared Leto aparecía en medio del escenario, y todo el mundo empezó a luchar por poder ver a este monumento. Empujones, codazos, de todo. Y yo, no iba a ser menos. Se pudo ver el genial símbolo de la banda, el triángulo tan famoso.
Diecinueve canciones a cual mejor. Todas nos las sabíamos. Todas las cantábamos, las chillábamos como locos.
La música me dejaba sorda, retumbaba sobre el suelo, y yo me quedaba sin aliento al notar que el corazón me latía a mil por hora y mis piernas ya ni las sentía.
A pesar de creer que me iba a desmayar o me iba a dar un yuyu, recargaba las pilas otra vez, y vuelta a las andadas.
Jared vestía una camiseta de la selección española, y ondeaba la bandera de España. De vez en cuando nos deleitaba con alguna de sus grandiosas frases: ''jump and touch the sky Madrid!'' ''Spanish is the lenguage of lovers''.
Pero lo peor estaba por llegar cuando dijo: ''Come a little closer''
Otra nueva abalancha, esta aún peor que la primera. Por los pelos no me caí.
Pero tuvo algo bueno, ¡claro que lo tuvo! Acabamos prácticamente en quinta fila, ¡le teníamos ahí delante! Ese fue el mejor momento de la tarde.
Y de repente, sonó mi canción favorita. ''The kill''. Donde, como esperaba, se tiró al público, y pude sacar unas buenas fotos (a duras penas, porque era un sin vivir sacar la cámara). Esa canción, la disfruté como nunca había disfrutado nada en mi vida. Era imposible creer que estuviera allí, pero le tenía delante de mis ojos cantando la canción que llevaba tanto tiempo esperando.

A la vez que sonaba la canción que da nombre a este nuevo album ''This is war'', botaban unas grandes pelotas rojas entre la gente. Momento realmente espectacular.
Todas y cada una de las canciones, eran alucinantes. La última de ellas, en las que sólo unos cuantos privilegiados pudieron subir al escenario y lo que es mejor, ¡verle de cerca! Ya que nuestros intentos por saltar como locas para que pudieran vernos fueron inútiles.
A pesar de morirnos de frío, de casi caerme, de luchar por ver de cerca a mi querido Jared del que nos hemos enamorado, y de adelgazar casi cuatro kg, ha merecido la pena. Y pienso volver. Cuando sea, ¡pero pienso volver!

Aquí os dejo unos cuantos vídeos que hice con mi cámara, no son muy buenos, pero transmiten lo increíble que fue.
Attack:

               Momento abalancha:


This is war:

  
The kill:
Kings and Queens:


lunes, 13 de diciembre de 2010

Money.

Esa maldita obsesión que todos, en cierto modo, tenemos.
El dinero.
Tener dinero, hoy en día es esencial para vivir, alimentarnos, y obtener las mínimas comodidades necesarias para que la vida cotidiana sea más llevadera.
Por este motivo, es obvia esta ligera obsesión por el dinero¿no?
Pensemos en todas las personas del mundo que viven el la más absoluta pobreza, sin agua potable y sin comida suficiente.
Pensemos en esos niños que trabajan más que muchos de nosotros juntos, que tienen que recorrer muchísimos kilómetros para conseguir un poco de agua, que no pueden ir a la escuela el tiempo que desearían.
Por desgracia, esta situación se da en más de la mitad de la población mundial.
Es lógico que en algún momento podríamos pensar que no es así. Que la normalidad es en la que nosotros vivimos. Que la mayor parte del mundo viven en unas condiciones medianamente normales para sobrevivir sin ningún tipo de problema.
Pero no es así. Tenemos una serie de privilegios que la mayoría de niños, jóvenes o adultos en muchísimos países no tienen.
A pesar de ello, esos niños son felices. O por lo menos la mayor parte de ellos. Porque tienen familias que les quieren, y se apoyan mutuamente, que por mi parte es algo esencial en la convivencia, y en la felicidad interior de cada persona.
¿Y nosotros? Nosotros tenemos una educación estupenda, una sanidad para cualquier tipo de percance, tenemos una casa, tenemos agua, y tenemos dinero suficiente para los gastos cotidianos. Aunque por supuesto, también España sufre pobreza, en un caso mínimo, pero la sufre.
A pesar de todos estos privilegios, estudios realizados por expertos afirman que personas con mayor cantidad de dinero son menos felices.
Resulta increíble¿no? ¿Quién no sería feliz con todas las consolas del mundo, una mansión gigante y todo el dinero del mundo? Parece extraño, pero los estudios son los estudios, y yo estoy completamente de acuerdo.

Mientras que en esos países del tercer mundo, sólo se preocupan por conseguir agua y comida(que es lo mínimo), en los países desarrollados como es España, nos preocupan más otro tipo de cosas como el dinero, dinero, y más dinero. Y no precisamente para comer y beber, sino para malgastar.
Está bien gastar dinero en algún capricho, de eso no me quejo. Pero tanto como para malcriar a los hijos comprando todo tipo de aparatitos electrónicos a cual más caro, regalar a tu hijita/o toda la tienda del Bershka porque tiene que ir a la moda, o chorradas varias, me parece malgaste puro y duro.

Y antes dije que estaba de acuerdo, porque hay mucha gente en nuestro querido país que malgasta cualquier céntimo que toca, en vez de disfrutar de la felicidad que conlleva la vida, la gente que te rodea y lo que te aportan. Prefieren disfrutar de sus caprichos y que ellos les aporte algo que en unos pocos meses se difuminará.
Por esto pienso, que sí puede ser cierto. No somos lo suficientemente felices como deveríamos. No apreciamos todo lo que nos rodea, todo lo simple y sencillo que es lo que da en mayor parte la felicidad.
Nosotros vemos tan cerca todos los bienes básicos, que ni siquiera nos damos cuenta de que están ahí. De que a lo mejor podríamos haber nacido en esos países en los que no es fácil sobrevivir. Pero mientras ahí estamos preocupandonos por lo que no debemos.

Este es un tema que me hizo reflexionar el otro día, y me pareció interesante hablar de ello, para que todos también reflexionéis y penséis con la cabeza, y no con esa avarícia que todos llevamos dentro. Es bueno darse cuenta y apreciar cada momento por muy sencillo e insignificante que sea.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Todo llega.

Llega la felicidad, el arrepentimiento, la frustración o la ignorancia. Pero todo llega.
Llegará un momento en el que ciertas situaciones las tendrás que vivir, sí o sí. No pienses que saldrás de rositas, te tocará sufrir exactamente todo lo que he podido sufrir yo. Te darás golpes una y mil veces hasta que no aprendas a controlar el asunto. Es ley de vida. Te equivocarás y fallarás, como todo el mundo. Pero también se equivocarán contigo pensando que eres quien no eres, te fallarán. Pero esta vez te tocará darte el golpe a ti otra vez, para variar. Pero el día que ese desquiciado golpe se lo den otros, moriré de alegría.
¿Hablamos de rencor? Puede, ¿y?
Sé de sobra que el rencor es algo que debemos por todos los medios evitar y decirle adiós, pero hay extraños momentos en los que el rencor corroe absolutamente todo mi cuerpo.
No solo el rencor. La rabia y la angustia están presentes también. Momentos en los que estás a punto de explotar, y que por ese respeto que a ti no te tienen, no lo haces.
Inocente. Pensando que todo el mundo te tiene respeto, te quieren y no te fallan.

La mejor opción, es ignorar todo lo que te digan. Ignorar lo que hablen de ti a las espaldas que por desgracia es más que mucho. Ignorar cualquier situación en la que te obvien demasiado, o te judgen por algo que ni siquiera saben.
Sí, lo mejor es ignorar. Vivir en tu burbuja y seguir como si nada, como si toda tu vida fuera de maravilla, y no pudieras ser más feliz.
Lo mejor es apartar el rencor a un lado, y regalando sonrisas falsas¿no?
Pero todos tus problemas se abalanchan sobre ti. Todas esas situaciones te dan ganas de gritar. ¿Y el rencor? ¿Qué pasa con él?
Sale a la luz como un perro rabioso, abalanzandose esta vez contra todas esas personas que no saben lo que dicen, y que nunca paran.


Todo llega, y pasarás por lo mismo. Todo llega, y sufrirás igual. Todo llega, y me cansaré de tanta tontería. Todo llega, y hablaré igual de mal. Todo llega, y judgaré a quien quiera. Hablaré y hablaré, y nadie me podrá callar.
En fin, seguiré escondiendome detrás de este escudo, mientras la rabia fluye por mi sangre. Seguiré callándome. Haciendo como si no supiera toda la mie*** que hay en el fondo de todo este asunto.
Pero vuelvo a repetir
TODO LLEGA
Y ese escudo se romperá.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Game over.

Prepárate y ponte cómoda, entrena duro para luchar como nadie. Tu rival va llegando poco a poco. Lo ves aparecer y huele a egocentrismo que apesta. Se cree el dominante, piensa que todo el mundo esta a sus pies. Nos mira por encima del hombro, con su cara de ganador innato. O eso cree, el pobre.
Comienza la partida.
Te concentras, miras fijamente a la pantalla y ves como dos muñequitos se van colocando en sus respectivos puestos.
Tu muñequito, débil e inocente, aparenta dominar perfectamente todo lo que se refiere a la lucha. Aparenta a su vez tener una experiencia envidiable, que jamás nadie podría superar. Pero tu muñequito en realidad sabe que todo esto no es cierto. Cree o incluso sabe a ciencia cierta que perderá. Que no es lo suficientemente fuerte para ganar esa partida por la que tanto apostó.

Su muñequito, fuerte, vigoroso y robusto. Este no aparenta, sino que domina con creces todas las luchas, que sin duda gana.
Siempre sobresalió sobre los demás, todo el mundo le respetaba, le idolatraba.
Es tan sumamente soberbio y arrogante, que sabe de sobra que esa batalla, la gana sin que le requiera el más mínimo esfuerzo.

Los dos muñequitos, uno frente al otro, se miran. Todo parece en calma, no hay lucha. Su muñequito sabe perfectamente cómo sacar las armas para despistar al tuyo. Como hizo con los demás. Los mantuvo distraidos con sus grandes dotes para pasar un buen rato. Rato largo donde los haya. Y así hizo con el tuyo, que sin dudarlo un sólo momento cayó en la malvada trampa, de la que era prácticamente imposible salir.
Un poco más tarde, su muñequito empezó a jugar con el tuyo. No, no hablo de jugar para pasárselo bien. Hablo de jugar, retóricamente. Usaba, manipulaba, y hacía daño como quería a tu pobre muñeco que sólo quería salir ileso.
Pero no es tonto, y se dio cuenta. De repente es cuando verdaderamente comenzó la lucha, dura y dolorosa, pero empezó.
Unos cuantos golpes de rencor, y otros pocos de rabia, avasallaban a mi muñeco por todos los lados, digo ... a tu muñeco.
Ninguno de los dos querían luchar. Se les notaba en las caras, esa cólera y angustia, el dolor y la impotencia por no poder parar esa partida, que deseaban con todas sus fuerzas que se bloqueara, para siempre, que no volviera a funcionar, que por favor parara de una vez. Que alguien se lo impidiera, pero nadie lo hacía.
Se veían obligados a seguir con esa malévola batalla, en la que los dos nos lamentabamos por no haber hecho lo correcto. Bueno, más bien se lamentaban.

Pero tu maldito muñequito, por mucha rabia que te diera, me lanzaba todo tipo de aparatos punzantes, que hacían el daño que a lo mejor a ti jamás te hicieron, por ser tan arrogante. Te aprovechaste del mio, tirado ya en el suelo, frágil y decaído. Tú te aprovechabas, si, tú. Tenías la partida prácticamente ganada¿no?
Pero en un intento de volver,de por lo menos intentarlo, cuando sólo quedaban unas décimas de segundo para que todo estuviera perdido por mi parte, mi pequeño monigote se levantó, y haciendo daño o no, derribó completamente a tu gran monigote, que cayó desplomado al suelo.

Pobre inocente, tan ágil y astuto, taaaaaan egocéntrico. Con tanta experiencia. Con tantas batallas ganadas.
Por fin alguien pudo ponerte en el sitio que verdaderamente debes estar.
Y, te duela o no, te gané.
GAME OVER, querido amigo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Gran Sábado

La música aterradora me acechaba, parecía formar parte de mi lujoso sueño, en el que yo seguía tan campante, a mis anchas.
Pero esa maldita musiquita alteraba mis nervios, ya no sabía si en la realidad o en mi dichoso sueño, al que poco a poco iba cogiendo asquito.
Al fin desperté, y en efecto la odiosa alarma de mi móvil que va en contra de cualquier estilo musical, sonaba y sonaba sin cesar.
La apagué, pensando que debía levantarme de una vez por todas para estudiar aunque fuera un poco.
Pero me paré a pensar en el por qué de ese complicado despertar.
Yo, que soy una persona de sueño ligero, que al mínimo zumbido de una mosca ya estoy despierta, y resulta que la alarma llevaba sonando al menos cinco minutos, era imposible de creer.
Como el extraño caso de mi infancia, en el que me quedé totalmente dormida, tirada en mi cama y con la ropa puesta. Era imposible despertarme, ni con un tambor retumbando en mi cabeza. Amanecí con el pijama, y metida en la cama. No entendía el por qué, debe ser que vengo de Marte como mis padres me decían de pequeña, cuando me salían los ojos rojos en todas las fotos.

En fin, me acabé durmiendo otra vez, para variar.
A saber cuanto tiempo más tarde, empecé a escuchar pasos hacia mí. Parecía un típico día de colegio en el que me abren la persiana con un estruendo semejante a un trueno a esas horas de la mañana.
En efecto, me abrían la persiana (no, no era un día de colegio). Empecé a retorcerme cual lagartija con tal de no salir de ahí, pero fue totalmente inútil. Me levanté de mi super colchón nuevo y recorrí el pasillo como si fuera la niña de The Ring, hasta la cocina. Ahí me esperaba mi desayuno(mentira, me lo tuve que hacer yo) y también me esperaba ese grandioso reloj diciendome que era la una de la tarde.
Tras desayunar mi móvil se colapsaba de mensajes. ''¿Gloria quedas?'' ''¿Gloria qué hacemos hoy?'' ''Gloria ¿te vienes a comer?''
Me quería morir. La una de la tarde y me invitaban para comer, ¿y yo? sin vestir, sin peinar, como un auténtico monstruo.
Me conecté a duras penas, y me avasallavan miles de conversaciones diciendo hora, sitio, lugar, comida.
Leí atentamente la hora. ''Gloria, quedamos a las dos.''
....

¿¡Perdón?!

Corrí como nunca había corrido, escurriendome y pegandome un buen trastazo de regalo, pero corrí hacia la ducha. Los nervios se apoderaban de mi, se me olvidaban las cosas, me equivocaba de champú, me estresaba de una manera asombrosa.
Eran las dos menos veinte cuando estaba ya vestida, y ''peinada'' por así decirlo.
Buscaba a mis padres para decirles que me iba, los buscaba pero no estaban. Pero, ¿y dónde estaban?
Ah claro, debieron decir que se iban mientras yo andaba moribunda hacia la cocina.
Después de este pequeño lapsus, salí de ahí, dirección casa de Zaira.
Estaba ya llegando pero ... se me olvidaba algo. Sí ¡claro que se me olvidaba!
Tenía que ir a buscar a Zaira 2 a su portal. Vueeeeeeelta atrás (por suerte estaba relativamente cerca)

Llegamos agotadas, por no decir que llegué agotada. Nos esperaba Zaira 1 con una carta de comida china para elegir.
Eramos tres, y resultaba más o menos fácil decidir. Pero la paz se rompió cuando empezó a llegar gente...
''No, yo quiero arroz'' ''Pero yo tallarines'' ''¿Por qué no pedimos ensalada?'' ......
Me dí por vencida, y bajé junto a Zaira 1 al chino (sinceramente, pedimos lo que nos dio un poquito la gana).

Por primera vez en el día pude  hacer lo que más me gustaba con calma, comer. A la vez que mantener alguna que otra conversación de superficialidad(sí, ese tema que tanta polémica produce en nuestro grupo) Debe ser que todos somos muy superficiales, y nos dejamos llevar por los piques, y conversaciones absurdas con las que pasar el rato.

La tarde discurrió con esa aceleración común de ese día, si así se le puede llamar observar como Zaira 2 y yo cantábamos sin parar dejandonos la voz en tales chillidos. Las aceleradas éramos nosotras al terminar nuestra sesión videoclip-motivación que duró una larga pero escasa hora y media.
No preguntéis qué hacían los demás. Estábamos tan metidas en nuestro papel, que sólo podíamos imaginarnos una atmósfera musical en toda la habitación. (Por lo que tengo entendido, hacían fotos y se reían de nuestros gallos).
Una gran htarde que acabó conmigo completamente, hizo que me fuera a dormir a las once de la noche (comportamiento también raro en mi).
Y para otra segunda sorpresa, mi mañana de domingo comenzó a las dos de la tarde.

martes, 7 de diciembre de 2010

¿Estás seguro?

¿Qué pasa, cuando haces algo que no querías hacer? ¿Tenemos esa fuerza de voluntad que creemos tener?
Lo cierto, es que no todos.
Somos impredecibles por naturaleza, somos impulsivos, nerviosos, bipolares, imposibles de controlar.
Nunca sabemos a ciencia cierta lo que queremos, cambiamos de opinión cuando menos lo esperamos. Cuando por fin creemos que la decisión elegida es completamente adecuada, siempre nos interrumpe esa malvada preguntita :''¿Y si...?''
Podemos resultar muy desesperantes en ciertos casos, y sí me incluyo.
El cerebro es un órgano del cuerpo que no sólo sirve para pensar, estudiar y guardar todo el temario que soltamos como un papagayo en un examen. No, el cerebro también se encarga de almacenar todos nuestros pensamientos y sentimientos.
Se encarga de relaccionarlo todo, intenta ordenarlo de una manera lógica. Pero no nos engañemos, no somos lógicos, no tenemos todo perfectamente ordenado en la cabeza, no tenemos todo claro, ni mucho menos.
Piensa sobre ello, y te darás cuenta de que hacerlo provoca otro descoloque mental, provoca más confusión aún de la que ya tenemos.
Suena estúpido, pero es cierto. Debido a esto no tenemos las cosas claras.
Pensamientos contradictorios rondan nuestra cabeza todo el día, en cualquier situación y momento.
Lo real, y lo peor, es que no podemos remediarlo. Hemos sido, somos, y seremos así siempre. Locos de alguna manera, si se nos puede llamar así.

Lo cierto, es que todo desde fuera pinta muy bonito, muy fácil. Parece que si fueras tú, todo lo tendrías controlado, sería pan comido ¿verdad?
Pero ponte en la situación de esa persona. Piensa que hasta que no lo vivas, no puedes afirmar. Podrás aconsejar, y opinar, pero nunca afirmar lo que harás o dejarás de hacer.
Y luego llegará ese momento en el que lo vivirás en tus propias carnes, y verás la complejidad que conlleva el asunto. De tu propia locura, tus cambios de humor y de pensamientos.
Hablamos de un caso hipotético, pero no olvidemos nunca, que no hace falta siquiera vivirlo. Sin que nos demos cuenta, estamos siendo testigos de cómo nos comemos la cabeza continuamente.

A mi alrededor todo el mundo lo ve sencillo. Y por última vez en tanto tiempo, vuelvo a decir que nadie lo entiende, es una locura.
Una locura de la que nunca estuve, y nunca estaré segura.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Not now.


Come here, please hold my hand, Lord, now
Help me, I'm scared please show me how
To fight this, God has a master plan
And I guess, I am in his demand

Please save me, this time I cannot run
And I'll see, you when this is done
And now I, have come to realize
That you are, the one who's left behind

Please stay untill I'm gone
I'm here hold on to me
I'm right here waiting

I see, the light it feels good
And I'll come, back soon just like you would
It's useless, my name has made the list
And I wish, I gave you one last kiss

Please stay untill I'm gone
I'm here hold on to me
I'm right here waiting
And take my one last breath
And don't forget
That I will be right here waiting

Please stay untill I'm gone
I'm here hold on to me
I'm right here waiting
And take my one last breath
And don't forget
That I will be right here waiting

Please stay untill I'm gone
I'm here hold on to me
I'm right here waiting
And take my one last breath
And don't forget
That I will be right here waiting

jueves, 2 de diciembre de 2010

Míralo, esta ahí, el tiempo.

Tiempo que pasa, al compás de las agujas del reloj, con ese estresante tic tac que, nos impacienta mucho más.
Tiempo que viene y que va, que corre hacia un lado y hacia el otro. Tiempo que huye, que duele, que marca cada paso más que avanzas hacia tus sueños. Tiempo que dura una de tus mayores carcajadas, un suspiro.
El que decide por ti cuando debes, y cuando no. Cuando te toca a ti, y cuando no.
El que te acompaña , contempla tus hueyas y sigue tu rastro en la más oscura de las tinieblas.
El tiempo que cuesta caro, o el que no pide nada a cambio. El que esta ahí para ver como creces, como te ríes, como alcanzas al mejor de los atletas, sí, ese que es tu sueño. El que nunca te abandona. El tiempo es fiel, el tiempo es amigo, el tiempo te quiere y te acompaña siempre, aunque no quieras.
Tiempo que dura cada paso al ritmo de la música, una pisada más en la fría nieve.
Tiempo que pasa a medida que saltas, que corres.
Un sólo segundo que conlleva oír un ''click'', supone un recuerdo más, una fotografía, otra cara estúpida que marcará únicamente ese segundo.
Miles de millones de segundos similares, discurren durante toda tu vida, por supuesto sin que deje de pasar el tiempo tan deprisa, que cuando menos te lo esperas te sorprende.
Tiempo que me lleva escribir todo esto, sin dejar de mirar a esos cuatro numeritos en mi ordenador que marcan y esclavizan mi día.
Tiempo que sin quererlo, desperdicio en meros caprichos que no merecen ni si quiera un segundo de aquel olvidado ''click''.
El tiempo, el amigo más fiel que puedas tener.

Pero también el más malvado, astuto, hábil e ingenioso.
El tiempo es enemigo, es dolor, es tortura.
El tiempo es lento, amargo, agrio, tormentoso, dramático, lamentable.
Es un suplicio que vive contigo, que te persigue, te acosa, te aterroriza a cada momento, a cada segundo que dura una lágrima. Ese segundo que domina sobre ti y tu lágrima, que la convierte en ácido abrasador, que discurre lentamente, sin prisa, aparentando esa tranquilidad camuflada en un grito desgarrador.

Tiempo que al fin y al cabo, no podremos deshacernos de él, por mucho que fuera el mayor de los incordios.
Seguirá ahí, en tu reloj colgado en la pared de tu habitación.
Y tú, seguirás sentada, viendo cómo se mueven esas agujas aterradoras, hasta que escuches el último tic tac.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Haré lo que quiera

Aprende a decir no, o sí, a lo más ridículo, a lo que no quieras, a lo que pienses que te va a hacer daño, o a lo que desees con todas tus ganas.
Eres dueño de tus propios actos, y tienes control sobre ellos. Puedes decidir si sí, o si no. Si quieres, o no quieres. Nadie te va a judgar. Bueno miento, no deberían judgarte.
Si quieres hacer la estupidez más grande, ¡hazla! Por mucho que te encuentres con miles de miradas asesinas, que se ríen, o simplemente no entienden tus motivos.
Porque generalmente, tienes motivos para hacer tal cosa. Muchos pueden entenderlos, pero puede que otros cuantos no.

La verdad es que empiezo a estar un tanto cansada, de que todo lo que salga de mi boca no tenga la más mínima importancia.
Quizá es que no sea lo suficientemente imponente. ¡A lo mejor no soy borde!Que es lo que realmente pone a la gente en su sitio. Quizá es que me callo algunas cosas, y claro, se me puede llegar a tomar por el pito del sereno ¿no?
Pero luego vienen por oleadas miles de acusaciones, para mi por estupideces. Y en ese momento es en el que me apetece sacarlo todo a la luz, pero no lo hago, y como he dicho antes, tengo mis motivos. Motivos que no me apetece ni contar porque, sería lo de siempre.
No importa lo que diga, ni la sinceridad que contenga esa frase. Cuando alguien tiene una idea sobre ti, no te molestes en perder el tiempo, lo más probable es que no te crean. Bueno, no que no te crean, simplemente piensan que estas equivocado, y confundido. Eso ya me saca totalmente de mis casillas, me entra la risa de una manera increíble cuando oigo ese tipo de frases.
Mis carcajadas son aún mayores cuando dan por hecho cosas que, por activa y por pasiva niego rotundamente. Pero,¡Qué importa! Si la que esta confundida supuestamente soy yo.
No hablemos, de que me digan que ''no lo entiendo''. Por supuesto que no, ¡cómo voy a entender lo que pase en mi propia vida todos los días!Lo entenderán mejor las personas de mi alrededor, está claro. Debe ser que conocen cada punto débil que tengo, y el mayor de mis secretos.
En este tipo de cosas ya, no tengo ganas ni de reírme.

Que hablen de alguien a las espaldas, es algo que me parece del todo ridículo, pero más aún cuando estás delante. Cuando simplemente oyes cuchicheos acerca de ti, cualquier tarde normal y corriente. Sinceramente me supera.
Por todas estas cosas, estoy un poquito harta, pero sólo un poquito.
No sé si alguien pasa por lo mismo, pero para mi llega a ser hasta un tanto cómico, y quien realmente me conoce tal y como soy, que son muy pero que muy pocos, son los únicos que no me judgan por cada cosa que hago. Puedo contarlos incluso con los dedos de una mano, y sobran dedos.
Pero la verdad es que lo único que se merece toda esta historia, es la ignorancia absoluta. Seguiré haciendo lo que quiera, y no dejaré que ningún comentario influya sobre mis actos.
Aunque quien sabe, quizá algún día me canse del todo, y ese día lloverán piedras, porque el daño que me hicieron a mi es inevitable hacerlo alguna vez.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Viernes en casa

Pues lo dicho, otro Viernes encerrada en casa.
Parecerá raro, porque lo cierto es que un viernes, es un viernes, y es necesario salir. Como quien dice que los Viernes son sagrados.
Por supuesto pensaba exactamente lo mismo, hasta este maravilloso curso que ha empezado, que tantas alegrías, pero tantas desilusiones me ha causado.
Decepción puede ser la palabra adecuada.
La verdad es que soy una persona muy exigente. Me propongo cosas que, si no las cumplo, no me siento para nada satisfecha. Por ejemplo con una nota de un examen. Un ocho, es una buena nota por ejemplo, pero a mi me da exactamente igual ese ocho, si la nota que quiero es un nueve. Así soy yo, aunque a veces no lo parezca.
Empecé el curso con bastantes ganas, tenía unos propósitos claros, que era sacarme cuarto sin ninguna pendiente, ni siquiera en las evaluaciones por supuesto. Y lo que es más, quería el sobresaliente en varias asignaturas. Y cuando quiero algo, lo quiero con ganas, e intento cumplir siempre lo que me propongo.

Mis queridas amigas las matemáticas, o la física y la química, como son extremadamente malvadas, me esclavizan totalmente a tardes basadas en ejercicios, y más ejercicios.
Y como no iban a ser menos, me obligaron a negarme rotundamente a una tarde de Viernes, con mis amigos, y de diversión.
Tuve que decir no a el único día de la semana que podía desconectar del agobiante colegio. (Bueno, esto no es del todo cierto, de hecho salí el sábado)
Normalmente puedo llegar a salir Viernes y Sábado, dejando el domingo como un día claramente dedicado al estudio.
Hace dos semanas que no es así.
Me tuve que quedar en casita, ya que al día siguiente celebraba mi maravilloso cumpleaños, y obviamente no podía faltar.

La verdad es que, ese día llegue a casa con las pilas bien cargadas y, nada más comer, me puse manos a la obra.
Ufff, la tarde se presentaba muy aburrida. Matemáticas, Trabajos, Libros, Biología...
Y no olvidemos, mi altísima capacidad de distracción, que es extremadamente asombrosa.
''¡Oh, una pelusilla!'' Esta puede ser la mejor frase para concentrarme en esa traviesa pelusa, que debido al viento que entra por mi ventana, se mueve de un lado para otro. A la derecha, a la izquierda, se levanta, vuelve a posarse en la alfombra. Esos quince minutos han sido aprovechados en un espectáculo sin duda misterioso, pero que te entretiene durante un rato.

Mi madre. Entra a mi habitación procurando hacer el más mínimo ruido posible. Pero mi capacidad auditiva despierta mis cinco sentidos, y mis actos reflejos actúan haciendo girar mi silla, para observar con total empanamiento qué hace mi madre.

Poco después vuelvo a estar concentrada en mi estudio. Pero cómo no alguien interrumpe mi camino hacia mi carrera de nutrición y dietética.
Suena música. Esa que tanto me gusta. Supongo que pensaréis, que sonaba en la habitación de mi hermana... Bueno pues mi distracción llega hasta tal punto de oír la música de mi vecino, que por cierto vive en el sexto.
Esa canción que tanto he oído, hace que nazca mi espíritu cantante, y la locura se desate por completo (¿más?).

Cuando acaba mi portentoso show, la ira que tengo dentro y que tan pocas veces saco, sale a la luz.
Comienzo a ponerme histérica. Pienso que no me va a dar tiempo, que voy a suspender, y que de nada ha servido un Viernes en casa.
Después de tantas idas y venidas(más de veinte minutos perdidos), me vuelvo a poner las pilas bien cargadas, e incluso puede que en una escasa pero larguísima hora, acabe mi angustioso trabajo.

Dios mío. Cómo puedo ser tan inocente. Todavía me quedaban trabajos por terminar. Serían las ocho y media cuando me puse en el ordenador a intentar sacarle más provecho a esa tarde. Pero cómo no, con seguidas interrupciones del tuentichat que, a veces me salvaba de la tortura a la que estaba sometida.
Si soy sincera, no lo terminé del todo, porque la verdad acabé un poquito hasta las narices, y a las 10 de la noche lo único que me apetecía era cenar, y ver la tele, o dormir.

A pesar de esas angustiosas horas, de las que ese mismo Viernes no pude hablar aquí, mereció la pena el buen cumpleaños del Sábado.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Ellos.

Desde hace bastante tiempo, quería hablar de este tema, pero lo cierto es que nunca encontraba el momento adecuado, o a lo mejor no estaba pasando por una de mis mejores etapas. Y siendo sincera, para mi este tema es uno de los más importantes de mi vida, incluso más que ningún otro. Por eso he tardado tanto en dar el paso, no es ninguna tontería, y hoy por fin quiero hablar de una de las cosas más preciadas que tengo, mis amigos.

La amistad es algo que se da en diferentes etapas de la vida, dicen que de niño, tienes ciertas amistades, y más crecidito, tienes otras. Otras que debes cuidar como el mayor de tus tesoros, porque la verdadera amistad es la que siempre dura.
Es cierto es que, hay amigos que conozco desde hace muchísimo tiempo, y otros no desde hace tanto. Pero para mi el tiempo no es lo único necesario.
Me preocupan más otros aspectos, como es la complicidad, lo común que tienes con ellos. Que te hagan reír, que te apoyen y que te quieran. Amigos con los que compartas cualquiera de las sonrisas y lágrimas, y que no tengan ningún tipo de problema en hacerlo. Tener amigos así, es el más bonito de los regalos. Y por suerte, no me quejo de ninguno de ellos.
Una de las personas que mejor conozco, es Irene. Desde los tres años, nunca nos han separado. De pequeñas éramos insoportables, cosa cierta, ya que estábamos pegadas. Siempre he tenido a esa pequeña lapa llamada Irene conmigo. Tanto en lo bueno, como en lo malo que tiene la vida.
Toda nuestra infancia la hemos pasado en la misma clase, la misma letra, nuestra admirada C. Excepto este año, que aunque me da mucha pena que nos hayan cambiado, sé que por muchos cambios o movimientos, seguiremos siendo lapas :)

Una niña menudita, tímida y adorable estaba sentada detrás de mi en quinto de primaria, en un intento de hacer experimentos en inglés.
Empezamos a hablar, como quien no quiere la cosa, como dos niñas que éramos, sin saber toooodos los años que vendrían después. Y aquí seguimos, riéndonos y haciendo las mismas estupideces que de pequeñas, cosa que nos mantiene vivas, porque mi pequeña Zaira Doñoro sin sus tonterías, no es Zaira Doñoro.

Estas dos personajillas y yo, no hay quien nos despegue. Es imposible, así que os recomiendo que ni lo intentéis.
Todo el mundo dice lo increíblemente locas que estamos. Nos juntamos las tres, y somos un auténtico terremoto.
Y yo, con todo mi orgullo, lo admito. Admito todas esas locuras que hacemos, hacernos amigas de cualquier hombre extraño, reírnos a carcajadas sólo por un gesto, huir de los hombres que pasean a sus perros, e infinidad de cosas que son las que realmente hacen que me sienta como una niña.
Y sí, como podéis ver en la foto, nos disfrazamos de asistentas, no os asustéis, es sólo una foto haciendo tonterías, como todas ellas.
Bueno, lo cierto es que esta foto la necesitaba mi hermana para hacer un trabajo, pero es igualmente sin sentido, sobre todo nuestras admiradas caras.





También quiero hablar de un personaje un tanto peculiar y absolutamente increíble que es Chamo.
Son inimaginables la cantidad de barbaridades que este hombrecillo es capaz de soltar por esa boca, pero seamos sinceros, alguna de ellas sí que realmente te hacen reír.
A este personaje le conozco desde hace 6 años, y también me ha estado aguantando, y por desgracia yo a él (es broma, no te piques).
Pero a veces es tan sumamente estresante, cuando intenta por todos los medios buscarte un novio, reconciliarte con cualquier persona ...
Pero son cosas que, se agradecen, porque se nota que se preocupa por las personas, y tiene un corazón que aunque no lo parezca no le cabe en pecho. ¡Ah! Que no se me olvide, lo bocazas que es aquí nuestro amigo (con cariño y lo sabes), cuando ciertas cositas que no tiene que decir, se le escapan delante de los padres ... Debe ser por tanta presión en tu cabeza ... Pero qué queréis que os diga, esta persona es impresionante.

Miguel, Dani, Jesús. Nada está completo si no están ellos, por supuesto. No sabéis cuanto me encanta estar con ellos. Es un verdadero show, ellos sí que son un verdadero terremoto, y si se juntan con Chamo, la hemos hecho buena ...
Me río muchísimo con ellos, y para no.

Lidia, Carla ,Clara y Miriam.
El año pasado a Clara no la veía a penas, cosa que me daba mucha rabia, pero gracias a nuestras clases de aerobic, puedo verla todas las semanas, y muchos sábados viene con nosotros. Es adorable, con una dulzura que sólo ella sabe sacar.

Carla y Lidia son unas chicas alucinantes. Doy las gracias por tener a Carla en clase, porque a pesar de no callar ni debajo del agua, ya sabes Carla que never say never, never never say, say never never(8) ¡Ah! Y el próximo día iremos a comprarnos un Macflurry, ¡PARA VARIAR!
Todas nuestras tonterías que, hacen las clases de informática como las mejores, o cualquiera en la que Carla participe, y nos deleite con una de sus frases célebres.
Miriam, una niña que tan sólo con seis años se fue del colegio, y que tras tantos años, gracias al tuenti, conseguímos encontrarla de nuevo, y ganar todo el tiempo perdido.




Otra de las personas que veo semana tras semana, que nos hace una visita a la salida siempre que puede, y que hoy por hoy es una grandísima amiga para mí, es Zaira(Novillo).
Comenzamos a hablar en el curso pasado, sin saber que todo iba a llegar a mucho más. Ella me entiende, me cuenta y le cuento todo y más. Es una niña alucinante, y como poco todos los sábados la veo.
Y como de vez en cuando viene a la salida del colegio, siempre salgo acechante, a ver cuándo es el día que viene.
Me encanta reírme con ella hasta llorar, y hacer esas tonterías que sólo a nosotras se nos ocurre, ya sabes, fotos pelo al vuelo, Shaida, Florentina y Raimunda.

Otra gran amiga, Anita.
Nos conocimos por casualidad. Amigos en común, redes sociales, etc. Y al igual que con Zaira, todo surgió. Fotos, tardes, risas... Es una chica con la que nunca te puedes aburrir. Tiene de todo para contarte, es imparable, habla hasta debajo del agua, y para mi es una gran cualidad. Hace mis tardes pesimistas en optimistas, y ella consigue chantajearme, y hacer ciertas cosas con tal de que yo sea valiente, y eso es algo a lo que la estoy muy agradecida. Ana, gracias por sacar a la luz mis dotes que tengo que mejorar y resaltar, y todas las amenazas con decir ciertas cosas que, sabes que me pones de los nervios, pero eres la mejor niña que puedo conocer.




La verdad es que todos los momentos con ellos son únicos, y no los cambiaría por nada. Porque los amigos es algo muy preciado, y no hay que desperdiciar ni un sólo detalle de su amistad, ya que puede ser de lo más bonito que tengas.
Hoy por hoy, son ellos una de las cosas que más admiro, y los que saben realmente cómo soy.
Hacerme reir y ser feliz, para ellos es pan comido.

Siento que la entrada sea tan larga, puede que aburrida y pastelorra, pero cuando hablo de mis amigos, no hay quien me pare, porque sin duda, les quiero como a nada.





miércoles, 24 de noviembre de 2010

Setenta y tres.

Setenta y tres mujeres. Mujeres que por si alguien de este mundo machista no lo sabe, tienen tantos derechos y oportunidades como cualquier otra persona. Mujeres que luchan, y han luchado toda su vida. Que nunca se han dado por vencidas y tienen la valentía que a lo mejor ciertos personajes no tienen. Setenta y tres mujeres que eran felices, que vivían una vida como otra cualquiera, normal, sin alteraciones.
Setenta y tres mujeres que se enamoraron. Que comenzaron una historia de amor, eso en lo que a veces tanto nos implicamos. Mujeres que se ilusionaron, hicieron planes de futuro con la persona que, sin duda para ellas, era la mejor persona del mundo, y la única que le podía aportar felicidad.
Setenta y tres mujeres, que puede que se casaran, o tuvieran hijos. Que los tuvieran porque de verdad querían. Porque querían hacerse cargo de ellos y disfrutar de ese regalo. Por el simple hecho de ser felices.

Setenta y tres mujeres que recibieron el primer insulto. Sí, ese que tanto duele. El que te marca por dentro y te deja una señal, por muy leve que fuera tal insulto.
Setenta y tres mujeres que, sin motivo, reciben el primer golpe. El primer tirón de pelos, o el primer grito escalofriante.
¿Y después? Un perdón lo arreglaba todo. Un simple y escueto perdón. Esa palabra conseguía calmar a estas setenta y tres mujeres, que caían rendidas, y puede que completamente enamoradas a sus pies de nuevo.
Setenta y tres mujeres que, vivieron la misma situación repetidas veces. Que sin una razón concreta y decente que lo justificara, eran golpeadas. Cosa que por cierto, ni con justificación, ni sin ella. No debían ser golpeadas. No debían ser tratadas de ese modo.
Setenta y tres mujeres que comenzaron a vivir una tremenda y cruda pesadilla. Mujeres que estaban totalmente aterrorizadas. Eran verdaderamente incapaces de decir nada, por el miedo. Por ese miedo de que fuera a más.
Setenta y tres mujeres con una fortaleza increíble. Que soportaban día a día, la tortura a la que estaban sometidas.
Setenta y tres mujeres, que tenían que aguantar, los insultos, golpes y gritos, de setenta y tres sinvergüenzas, machistas e inmorales.
De setenta y tres hombres, que se dejaban llevar por la locura, la tensión y probablemente la obsesión.
Setenta y tres hombres que, para mi, no se merecen nada. No tienen sitio en nuestra sociedad.
Setenta y tres hombres que acabaron con la vida de estas setenta y tres mujeres, en el año 2010.


Me parece totalmente vergonzoso, el que hoy en día en pleno siglo XXI, todavía perviva esa sociedad tan sumamente machista. En la que la mujer, es completamente inferior a nuestro supuesto dueño. El dominante hombre que maneja a la mujer, como le da la real gana. En la que por un mismo trabajo, la mujer tiene un sueldo inferior, porque las ven incapaces y con un nivel no lo suficientemente adecuado, como para ellos es el de los hombres.
Este país, en el que todavía se permiten todos estos tratos. En el que poco hacen para remediar dicho problema con los sueldos. Y para colmo, en el que las mujeres son maltratadas de una manera brutal.
Mujeres, como digo adolescentes, que han sido asesinadas de formas absolutamente indescriptibles, que han sido abusadas sexualmente, presionadas.
Por favor, es hora de abrir los ojos, y de ver de que muchas cosas que nos rodean tienen finalidad machista.
Niños, niñas, adultos, ancianos, adolescentes. No importa. No importa el siglo si todavía se siguen enseñando ciertos aspectos a los hijos. Si todavía se siguen riendo de una mujer por el hecho de jugar al fútbol. Si se insulta a una manera despreciable. Si se maltrata física o verbalmente a una mujer.

Setenta y tres mujeres que han fallecido en este año, a manos de sus parejas.
Sólo espero, y supongo que esperamos todos o casi todos, que esta situación mejore, y que, por lo menos con el tiempo, la mujer y el hombre sean tratados como de verdad se merecen. Con igualdad de derechos y condiciones.

martes, 23 de noviembre de 2010

Pero no volváis nunca

Parece que me encontraba bien. Debió ser el día, la suerte, o los amigos.
Lo cierto es que, estaba tranquila. No me preocupaba nada, la relajación reinaba en el ambiente. Quizá es porque, no tenía tiempo ni para pensar. Ah claro, por eso nada me preocupaba. No podía sacar tiempo ni de las piedras, así que ese tiempo que sólo servía para llevarme a una nube infernal, donde todo es tan sumamente irreal e inmoral, desaparecía por momentos. Desaparecían los recuerdos, ¿no?

Esos recuerdos  se estancan en el pasado, se enganchan, se quedan donde deben estar, en el pasado más amargo. Inmovilizados. En Pausa. Una pausa que esperaba que fuera eterna, que nunca interrumpiera mi vida con estúpidas fugacidades.
Estoy en mi deber de no moverlos. De dejarlos quietos, para que no ataquen. Para que no te ataquen, mejor dicho. Y lo cierto es que, prefiero no correr peligro.
Y si para ello tengo que echar un pulso con la tentación, si tengo que luchar a vida o muerte, si tengo que desafiarlos, lo haré.
Recuerdalos como los peores. Ódialos, hazlos de rabiar. Hazles daño como ellos te hicieron a ti.
Pero poco a poco, cuando no te das cuenta, te alcanzan.
Intentan ganar esa carrera por la que apostaste, y entrenaste. Pero los ves pasar con cara de incrédula, pasmada. No puedes creertelo, pero así es. Te contemplan con ese orgullo que desborda por donde lo mires. Te sonríen, de una forma perspicaz. Aparentando tener esa astucia, ese ingenio, del que sin duda carecen. ¿Y qué fue de los buenos? Se ven a lo lejos. Luchando con todas sus fuerzas por conseguir un poquito de velocidad. Pero después, en un intento de difuminar los malos, se caen, tropiezan, pierden el equilibrio que parecían tener, y vuelven a quedarse atrás.
Dominan de nuevo aquellos tan odiados. Se burlan de aquellos pobres e inocentes, que sólo intentan hacer feliz. Se ríen de ellos, a carcajada viva, y perviven en tu cabeza. Y tú intentas ganarlos. Ves la meta, allí a lo lejos, imponente. Y en tu último spring final, al darlo todo, al gastar toda la poca velocidad que tenías, te derrumbas, te lesionas, te caes, te tiras al suelo como loco, y pierdes. Observas como te han ganado, como han llegado antes que tú. Cómo han pasado esa fina línea antes que tú. Cómo te dominan. Cómo hacen de ti una persona infeliz.

Malditos recuerdos, siempre te ganan, siempre te superan con creces. Siempre cumplen lo que se proponen, siempre.
Iros. Huir. Desapareced para siempre. Tragaros vuestro orgullo. Engullirlo. Enterrarlo en lo más profundo de la tierra. Doble vuelta de llave.
Ponerlo todo de nuevo en su sitio. Colocarlo todo, y no dejéis ni siquiera el rastro.
Esconderlo todo bien, donde nadie lo pueda encontrar. Donde yo no lo pueda encontrar. Jamás.
Volver a vuestro sitio. Estancaros de nuevo en pasado. Quedaros ahí, bien quietecitos, portaros bien. Y por favor no volváis nunca.

Muy bien. Otra vez escondidos. Así está mejor, mucho mejor.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Adiós ...

07:09 . El tiempo pasaba. Tan deprisa que ni siquiera me daba tiempo a asimilarlo. Cada segundo era más intenso que el anterior. La sangre de mi cuerpo, fluía con una rapidez asombrante. Sentía escalofríos recorriendo mi cuerpo de pies a cabeza.

Pensamientos rondaban mi cabeza. Pasaban como una diapositiva, como si de mi vida entera se tratase. Recordando tantos momentos, tantos lloros, risas, besos, abrazos, sonrisas , miradas.
Conversaciones estúpidas, pero con un sentido que solo nosotros entendíamos. Nadie lo entendía, era una locura. Una locura, sí. Pero nunca viví algo similar. Entonces supongo que puedo decir, que me encanta hacer locuras. Me encanta esa locura.

Chorradas, tonterías, estupideces ... Todo. Absolutamente todo fue compartido. Quién sabe. Quizás algún día, todo aquello volvería. Y yo, con los brazos abiertos, esperaría a esa pequeña locura, a abrazarla con todas mis escasas fuerzas, aunque no pudiera más, aunque se me rompieran los brazos en el intento. Daba igual. Quería tenerla, poseerla, nunca dejarla escapar. Que fuera parte de mi, saborearla, mirarla con los mismos ojos chispeantes, brillantes y alegres. Con una sonrisa de oreja a oreja.
Desde el día del final, aguardaba el nuevo comienzo.  El comienzo de la nueva locura ya vivida.

08:12. Después de una larga hora, pensando en todo lo vivido, intenté dormir. Intenté olvidar, borrar todos los recuerdos que me taladraban, me provocaban dolor de cabeza. Y que bajo las sábanas de la incómoda cama, se asomaban mis ojos. Abiertos como platos, acechantes. Que veían todo diferente. La luz y el color se transformaba en oscuridad, monotonía, aburrimiento.
Intentaba encontrar algo de sentido, a ese maldito laberinto. A esa complicada mezcla de sentimientos, de angustia, de dolor, y de vagos recuerdos. Intentaba despertar. Despertar de esa pesadilla en la que por un momento creí que estaba. Me sentía como encarcelada, atrapada en este mundo, que estaba totalmente partido en dos. Creía que era imposible salir, ser libre y chillar. Chillar por todo lo alto que por fin eres feliz.


09:30. Cada vez más nerviosa, pero a la vez indefensa. Incapáz. Rara. Estúpida.
Así me sentía. Como una verdadera estúpida. Como si hubiera perdido el tiempo.
Conocía el principio. También conocía el final. Conocía el día exacto, pero me daba igual. Mis ganas, mi ilusión. Me decían que luchara. Esas pequeñas e inocentes vocecillas. Todas ellas me lo decían. Que no lo desaprovechara. Y ahí estaba yo. Esperando ese final. Tirada en la cama, sin poder dormir, ni siquiera una miserable hora. Tonta de mí. No dormía, para esperar un final. Pero así era, miraba a todos los lados, sin ver nada. Únicamente la tímida luz solar que se asomaba por la ventana de mi vieja habitación, en mi pueblo.
Los pájaros, comenzaban a cantar, en un día típico de agosto. Aparentando ser un día soleado y feliz, en el que todo te sonreía.
Quizá a algunos sí.

10:00. Me temblaba el cuerpo. Temía el momento, pero poco a poco llegaba. Tenía que desafiarlo, y decir que no. Que no me importaba. Tenía que ser fuerte, y luchar, nunca darme por vencida.
Me iba convenciendo a mi misma, de que así sería y tendría que ser. Que lograría superar con creces el duro golpe.
Sin esperarlo, sonó mi móvil.
Lo cogí, con ansia.Y leí el largo mensaje. Lleno de sentimiento, puede que de rabia. De dolor, que se veía a distancia, en cada sílaba, letra.
El corazón, me latía a mil por hora. A cada palabra más que leía, sentía que iba a escupirlo, vomitarlo.
El momento había llegado. La rabia corroía mi cuerpo entero. Me poseía.
Pero sin quererlo, las lágrimas comenzaron a asomar por mis apagados ojos, y sentí como recorrían mis mejillas, dejándomelas frías.
Solté el móvil. Cayó al suelo. No me importaba.

-Adiós pequeña locura, espero verte pronto ...

Echo de menos ...

Pues sí, parecerá raro, o a lo mejor no. Pero hay veces que no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar en todos los días y las noches mejor empleados. En todos los minutos no desperdiciados.
Porque lo pienso, y lo echo de menos. Para ser sincera, mucho.
Echo de menos las caras de sueño. Echo de menos las tardes en el bar, en nuestro maravilloso GAA club.
Echo de menos los bocadillos de salchichón del spar, todo el dinero malgastado en comida, en no morirnos de hambre debido al escaso picnic.
Echo de menos la final del mundial, pasada en la calle, gritando y chillando como locos.
Echo de menos la excursión a Glendalough, al zoo, y a Kilkenny.
Aunque no lo parezca, echo de menos el desastre de autobús en el que fuimos.
Echo de menos reírme tanto, llorar de la risa y no de tristeza.
También echo de menos la música pokera de ciertos personajes, con la que nos deleitaban. Echo de menos pisar medusas, tragarnos chicles, y conseguir un record.
Calle walabee, 42, Sidney, era nuestro destino preferido, y por supuesto lo echo de menos.
Las fiestas los jueves, esas sí que las echo de menos. Los japoneses bailando, los mejores.
Echo de menos ir en el tren con los altavoces, y escuchar lo de siempre, las mismas canciones de siempre, como siempre.
Cómo echo de menos hacer zancadillas, sobre todo en la playa, esas sí que las disfrutaba.
Todas las conversaciones de besugos:
''¿Pero quieres unas galleticas?''
''¡Que no co, vete a echar la red!''
Sí, se echan de menos.
Echo de menos que nos mojáramos entre todos, con ese agua helada, y las algas asquerosas.
Echo de menos la Fábrica Guiness, la cárcel en la que nadie prestó atención, y el museo en el que era imposible no aburrirse.
Echo de menos las niñas pequeñitas de mi familia, que se metían en mi cuarto, me revolvían mis cosas, y me dejaban regalos, como peluches, galletas esparcidas, zapatillas, o que de vez en cuando, venían con una sonrisa de oreja a oreja y me regalaban unos de sus mejores besos o abrazos.
Echo de menos los gorros de leprechaun que nos regalaban, simplemente por ganar un juego.
Echo de menos nuestros ejkes, taaaan odiados. Pero también los tajadores, que supongo que no tendréis ni idea de que es. Pues en idioma aragonés, sacapuntas.
Echo de menos los piques, de qué equipo es el mejor, o qué ciudad es la mejor.
Echo de menos todos y cada uno de los momentos en aquellas tierras verdes y lejanas.
Echo de menos nuestro autobús 102, o el 42 vía Seabury.
Aquella vez que nos perdimos, lloviendo a mares, dando vueltas a todo el parque de Malahide, se echa de menos.
También echo de menos esa maravillosa playa, las puestas de sol, todas las fotos y sonrisas compartidas entre todos.
Nuestra bandera de España, que la ondeábamos cada vez que era posible ...
Echo de menos la famosa canción de Molly Malone, o aquel señor cantándola en el autobús, que provocaba una cara de asombro en todos nosotros.
Echo de menos las patatas sabor pollo, spaguettis, o cualquier sabor que os podáis imaginar.
Echo de menos a mis aragoneses, a mi extremeña ... a todas las personas de todas partes del país.
A las 29 personas que jamás olvidaré.

Sí, ya podéis adivinar.
Dublin'10 <3
M a l a h i d e,   D u b l i n.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Indiferente, sólo a veces

Todos necesitamos gente que nos apoye, que nos quiera y que por supuesto esté con nosotros tanto en los buenos, como en los malos momentos.
Lo que más deseamos es compartir esa alegría desbordante con todos tus amigos o seres queridos, compartir esos momentos de sufrimiento y de angustia, también es necesario compartirlos, y desahogarte con alguien, y sobre todo que te entiendan.
Eso ya es algo más complicado. Que todos te entiendan. Puede que hagan todo lo posible por hacerlo, o puede que no, puede que simplemente estén ahí aguantando todo lo que sueltas, o que se impliquen totalmente.

Dicen que los verdaderos amigos, siempre te escuchan sin ningún tipo de atadura.
Yo lo creo, claro que lo creo. Pero ese no es el verdadero problema.
El verdadero problema, es que tú pongas todo tu empeño en que te comprendan, que te apoyen, y que estén contigo en todo momento, y no lo consigas. Que piensen que tú eres el que no lo entiende, que todo lo que quieres, son meros caprichos tontos para ellos. Pero al fin y al cabo, eres tú el que realmente entiende todo, y el que sabe perfectamente donde encajan las piezas de este malévolo puzzle.

Puedes llegar a sentirte indiferente, entre tanta multitud que se hace llamar gente, o amigos, o familiares. Puedes llegar a pensar que no importas, y puede que todo ello sea por la bondad.
Hay personas que, no suelen decir las cosas, gran fallo, pero así es.
Todo lo acumulan en su interior, sin sacarlo a la luz, para evitar problemas, trapos sucios, y todo eso que tanto odio, como son las peleas.

Arrastrarse, también es un gran fallo. Pedir siempre perdón, aunque no tengas por qué pedirlo. Simplemente por el orgullo de otros, y de saber que o serás tú, o no será nadie. Que o actúas tú, o nadie va a actuar por ti, porque saben anteriormente que ''ya vendrás''.
Eso es lo que realmente detesto, la indiferencia en la que a veces, nos vemos hundidos.
Pero, quién sabe, quizá algún día, no seré la persona que era antes.


Pero seamos sinceros, llega un momento en el que recapacitamos, porque los amigos es algo muy preciado, algo de lo que no podemos prescindir porque son nuestra verdadera buena cara todas las mañanas.
Desperdiciar un momento, puede costar caro. Puede que esa amistad acabe, y que no puedas decir todo lo que quisiste, que simplemente por una tontería como a veces son las anteriores, todo lo que eran recuerdos de película, se desvanezcan , y sólo queden esas cenizas del recuerdo.
Un recuerdo que, al cabo del tiempo, puedes echar mucho de menos.

Por esto, por mucho que duelan ciertos aspectos, o por todo lo que tengas que aguantar, creo que merece la pena.
La verdad es que perdí bastante por tonterías, por peleas que no merecían la pena dedicar un sólo minuto de nuestro tiempo, pero que la tensión del momento pedía a gritos que la hicieras caso.
Pierdes todo lo que un día quisiste, pero la verdad, por mucho tiempo que pase, hay ciertas cosas que no se pueden olvidar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Recuerdos.

Para mi, sin duda la mejor etapa de la vida es la infancia. Cuando no tienes que preocuparte por nada, te dan todo hecho, se preocupan por ti, cuidan de ti, no tienes problemas. Eres un niño inconsciente de todo lo que viene después. De todos los problemas que conlleva crecer, hacerse mayor y asumir nuevas e irritantes responsabilidades.
Esos momentos en los que para ti ir al colegio es motivo prácticamente de diversión, de ver a tus amigos, reírte a carcajadas, jugar y pasártelo bien. Asimilar cada día que pasa con una sonrisa de oreja a oreja, con altibajos, como todo el mundo, pero al fin y al cabo, creo que es la etapa de tu vida donde puedes llegar a ser completamente feliz.
Todos esos lloros desconsolados, que a los dos segundos se han convertido en risas. Tus padres están ahí única y exclusivamente para ti, para tu bienestar, para consolarte cuando llores, para ayudarte en cualquier momento, para llevarte al colegio y luego recojerte. Para traerte esa merienda que tanto esperas a la salida del colegio, dejarte jugar con tus amigos a la pelota, a la comba, al escondite o al pilla pilla.
Llegabas a casa, y tu actividad principal era jugar, y hacer los pocos deberes que tenías.
Los fines de semana, ver los admirados dibujos animados, como las supernenas, los rugrats que tanto me encantaban, y ya un poco creciditos, shin chan.
Y yo me pregunto quién no habrá sentido un vacío en su interior con la muerte de Mufasa, una enorme felicidad con películas como La dama y el vagabundo. A qué niña no la habrán llamado Pipi calzaslargas el día que nos hacíamos trenzas. Quién no habrá disfrutado de las intrépidas aventuras de Tarzán. Quién no habrá visto el increíble Dumbo, o Bambi.
¡Quién no se sabrá de memoria las canciones de La Sirenita, o la Bella y la Bestia!

Nuestros preciados recreos, en los que jugábamos al pilla pilla, o polis y cacos. Momentos en los que nos enfadábamos, por cualquier tontería, porque uno a hecho trampas, u otro que me ha empujado, y Fulanito me ha llamado tonto.
Por supuesto nuestra época de jugar a que éramos alguien famoso, o que eramos mayores. Esa obsesión por crecer tan rápidamente que tienen los niños, y los adolescentes. De adelantarse, hacer cosas que no son propias de la edad, pero aún así, forma parte de esa ilusión. Ilusión que pervive siempre, aunque cada vez, vea a más niños a cuya edad yo me montaba mis películas con Barbie y Ken, y ahora dejaron esa etapa tres años atrás.


Recuerdo todos los enfados, y reconciliaciones por medio de una simple cartita de colorines dejada sobre la mesa, o un simple abrazo que ya todo lo arreglaba. También recuerdo y nunca se me olvidarán todos los festivales que hicimos tanto en infantil, como en primaria.
Aquel que hicimos en quinto de infantil, sobre la prehistoria y la historia. Ese baile del 'huga-chaca'( yo participaba, por supuesto) o 'la chica yeyé', el inconfundible 'Mi carro' (representado por Enrique Huesca) o el 'Yellow submarine' por Dani, Chamo, y algunos personajes más.
Tampoco olvidaré jamás, aquel festival en el Antonio Machado, en el que todos, estabamos disfrazados de comidas. Unos de zanahorias, de naranjas,de pescados, tomates, y cosas así. Y nuestra perfecta narradora Irene Pérez, o nuestros cerditos que se comían toooooooda la comida, Jorge Montero y Chamo.
¿Y qué me decís de esas canciones como 'El gusanito medidor'? O cuando nos disfrazamos de pájaros.
Recuerdo esos momentos como algunos de los mejores, y me encanta cojer los discos y ponerme a ver todos los vídeos, y revivir esos momentos alucinantes, y reírme de cómo cambiamos todos, y las tonterías que hacíamos.

No sé si alguien se acordará, pero yo me acuerdo perfectamente de cómo era el colegio cuando teníamos sólo cinco años. ¿No os acordáis, de la sala de sicomotricidad, que ahora es inexistente? ¿De aquel gimnasio tan grande, que tenía el suelo parecido a madera, donde Álvaro nos dejaba miles y millones de horas de juego libre? Yo lo recuerdo como si fuera ayer.


Todo eso, que perdurará para siempre en nuestra memoria, esos momentos completa y absolutamente felices, que llenaban nuestra vida de una alegría desbordante, y que yo recuerdo con muchísimo cariño.
Será muy pero que muy difícil olvidar tantos años en nuestro querido Juande, y a todos los amigos habidos y por haber, a todos los profesores.
Aunque siempre pensemos en el verano y en las vacaciones, este año, prefiero no pensar en ello. Prefiero pensar que todavía no se acaba, y que, inconscientemente, soy todavía una niña más.

EMA'S

Ayer, domingo 7 de noviembre, Irene, Zaira y yo nos disponíamos a ir al concierto en la Puerta de Alcalá.
Nos vimos a las cinco en el metro las musas, y el concierto empezaba a las seis, y pensábamos que no íbamos a ver absolutamente nada.
Llegando a la parada Retiro, el metro estaba totalmente colapsado, de gente que se dirigía al concierto, y esto, nos puso mucho más nerviosas de lo que ya estábamos.
Al llegar, nos hicieron dar una vuelta descomunal a toda la Puerta de Alcalá.
Ya entrando entre la multitud, la gente nos empujaba sin ningún tipo de pudor.
Nosotras, para no ser menos, hacíamos mas o menos lo mismo. Empezamos a abrirnos entre la gente, y conseguimos llegar a un sitio bastante bueno la verdad, donde después de un poco de esfuerzo, conseguímos ponernos al lado de las vallas y poder subirnos, desde donde veíamos perfectamente la pantalla, y el escenario también, aunque un poco más lejos.
La verdad fue alucinante, cómo se oía a la gente gritar, cantar de una manera escandalosa, de hecho hubo más de 80.000 personas.
Los primeros en cantar fueron 30 seconds to mars. Nos encantó. Eran muy simpáticos y cantaron algunas canciones que conocíamos. Por desgracia se nos olvidó grabarles.
También disfrutamos de una canción de Kanye West, mientras se preparaban para la siguiente actuación, que fue sin duda Katy Perry.
Cantó las famosísimas canciones como ''I kissed a girl'' o ''California girls''.
Y por último, mi admirado Linkin park, que cantaron bastantes más canciones. A eso de las diez, cuando todo estaba a punto de acabar, nos fuimos dirección al metro.
Una tarde alucinante, a pesar de acabar con dolor de piernas y espalda.
Aquí os dejo algunos vídeos que grabamos. Lo siento por la calidad, y también podréis escuchar nuestras perfectas y maravillosas voces cantando x)


domingo, 7 de noviembre de 2010

Por fin.

Por fin ha llegado ese día. Ese que esperaba con tanta ansia. Con el que soñaba noche tras noche. Ese que tanta preocupación me causaba.
Pero ya está, ya está aquí. Conseguí salir de ese caparazón que me impedía saber.
Eso que todos necesitamos. La obsesión por saberlo todo.
Como dije en entradas anteriores, si no se lucha no se gana nada.
Por eso, ¿qué mejor opción que preguntar? Dejar escapar todas esas preguntas, que a lo mejor no tienen respuesta, o tardan en ser asimiladas.
Todas esas dudas, eran acumuladas inconscientemente. Iban agrupándose, de forma que al principio, no importaba. Te sentías indiferente, sin preocupaciones.
Pero no nos engañemos. Llega un día, que toda esa mezcla, resulta peligrosa, y explota.
Todo aquello que se encontraba dentro de ti, lo que tú no veías. Esas cosas de las que te olvidabas por completo, salen al exterior. De una manera y otra, toda esa rabia no se puede contener de por vida.
Es imposible decir que tú eres fuerte. Que no te afectan las cosas.
Por muy fuerte que crees ser, la debilidad siempre pervive.


Y por fin, he podido. He podido lucir esa valentía que muchos no ven, ni siquiera conocen.
Espero una respuesta, por mínima o concluyente que sea, o por satisfactoria que sea.
No importa, esa no es mi prioridad.
Como he dicho antes, mi prioridad es saber.
Pero, siempre cabe la posibilidad de no obtener la respuesta que esperas, o simplemente darla por inexistente. Pero,sinceramente, me da igual.
Nunca dije las cosas como las sentía realmente, y nunca las supe, nunca llegué a tener nada claro.


Por esta razón, venga lo que venga después, esta vez estoy muy orgullosa de decirte, que he tenido ese valor, que tú nunca tuviste.

viernes, 5 de noviembre de 2010

De tanto esperar... perdí.

Todos tenemos nuestros puntos débiles, esos donde por muy grande que seas, te sientes pequeño e insignificante. Como si tuvieras una pared, que te impide oír, o ver. Que te impide conocer la realidad tal y como es.
Pero es nuestra culpa. Es nuestra culpa no salir, encerrarnos, pensar en lo poco que importamos al mundo, creer que somos completamente inferiores. Y a veces, es nuestra culpa ser tan inteligentes ¿no?. Pensar en todo lo que te judgaron, adivinar que no son lo que eran. Todo lo que creían saber pero que en el fondo, no sabían. Dándonos cuenta de lo que merece la pena, y lo que no.
Somos culpables de todo lo que hacemos, de cualquiera de nuestros actos.
Ser hipócritas, no querer aceptar la realidad, cuando ahí está frente a ti, desafiandote.
Nuestro maravilloso orgullo, que sacamos en nuestros momentos de ego, en los que todo gira entorno a nosotros mismos. Esos en los que esperamos tener todo masticado, pero sin dar nada a cambio. Sin ni siquiera intentarlo, solamente esperar.
¿Esperar a qué? ¿Vas a quedarte esperando a algo que no pasará?
Quien no arriesga, no gana. Quien no lucha, tampoco.
Entonces yo me pregunto, para qué molestarse. Para qué malgastar tu valioso tiempo en días sin sentido.
Eso es lo que hacemos. Los humanos solo malgastamos el tiempo constantemente. En cosas que no merecen la pena.
¿Qué pierdes intentándolo? ¿Dignidad? No lo creo. Esa siempre va a estar ahí contigo, te va a acompañar siempre que tu quieras.
Luchando por lo que quieres, por estúpido que sea, no da lugar a perder nada.
No soy la más indicada para hablar de ello, porque la verdad, soy de esas personas que no arriesgan.
He perdido mucho, muchas cosas que quería, las perdí por la falta de valor quizás. Perdí valor, eso es. Por no intentarlo. Por no plantarle cara a los problemas, por no enfrentarme a la traición. Por callar.
Por no decir un ''quiero y podré''

martes, 2 de noviembre de 2010

Platero y yo.

-Buenas tardes zeñó- dijo amablemente el vigilante. -Paze, paze por favó, ezo zí, tenga cuidado con zu burro.
A pesar de no entender a qué se refería, Platero y yo entramos en aquel florido y ruidoso vergel.
La cantidad de verdor, estrechaba aún más el pequeño sendero, pero eso no impedía los correteos de los niños, sus risas enloquecidas que cubrían todo de un ambiente de lo más agradable.
Poco a poco nos fuimos adentrando, dejando atrás al vigilante, que nos miraba con cierta expresión extraña.
Platero estaba tranquilo y sosegado, no mostraba señales de alteración de ningún tipo, cosa que me extrañó, pero también me agradó.
Se metía el sol, cada vez más deprisa, o eso parecía, al pasar la tarde en un santiamén. Un aire cada vez más frío, se apoderaba de los árboles, haciéndoles moverse, de un lado para otro, sin cesar.
Por ello, nos retirábamos poco a poco, se hacía tarde. Platero se mostraba alterado, e impaciente. No sabía muy bien que le pasaba, nunca le había visto de esa forma. Intentaba calmarle, pero era imposible, tiraba de mi, no paraba quieto.
-¿Hay algún problema con zu burro zeñó?- Preguntó el vigilante, que se había acercado a nosotros, percatándose del problema.
-No sé muy bien, está muy alterado.- Dije, preocupado.
-Preziento que tiene frío. La tarde refresca y ...
De pronto y sin esperarlo, un perro furioso se lanzó sobre Platero, y en un intento de apartarle, me mordió.
-¡Oh, discúlpeme!No sé como he podido dejarle suelto!¡Discúlpeme,discúlpeme!- dijo su dueña, mientras ataba a su agresivo can.
-Deje de pedir disculpas, señora. Simplemente tenga más cuidado por Dios.-Dije, enfadado.
La mujer se marchó con cara de arrepentimiento y angustia, pero más angustiados estabamos Platero y yo.
Nos marchamos, con un mal sabor de boca. A Platero también se le notaba, aunque, para mi asombro, se había calmado.

jueves, 28 de octubre de 2010

Mundo de fantasía ...

Dicen que existe. Dicen que es un mundo paralelo al real, en el que todos habitamos física o mentalmente.
Todo se ve mucho más claro,  sin tonterías absurdas ni estupideces.
Nuestras películas en la cabeza, todo momentos maravillosos, felicidad por completo, cuentos de hadas o príncipes azules.
Dicen que todos hemos pasado por esa etapa de nuestra vida. Algunos todavía creen en ella, y otros ni siquiera se la han encontrado.
Pero luego está el mundo del realismo. Ese en el que no todo es bueno, no todo son sonrisas y momentos fantásticos, donde no existen los cuentos de hadas ni los príncipes azules.
Donde también existe el sufrimiento, melancolía, soledad y momentos que al fin y al cabo son inolvidables también.
El hecho de que algo sea inolvidable, no tiene por qué ser algo bueno. Normalmente damos uso a esa palabra con tal significado, pero si te paras a pensar no siempre lo es. Por lo menos para mi, muchísimos momentos no tan buenos, jamás los podré olvidar.

Odio la realidad. Pero solo odio como se acumula en mi tanta ira, como todo pasa a ser de un realismo aterrador.
Pero también odio la fantasía. Odio la manera en la que las personas se dejan el pellejo en algo que se ve claro imposible de lograr. Que todo el mundo piense que son completamente felices y se engañen a ellos mismos, que se mientan, que no se den cuenta de que se están equivocando. Entonces podría decir que me odio. Odio lo cabezota e impulsiva que soy. Odio cuando sigo luchando por algo imposible pero que en cambio yo, veo posible. Odio engañarme, y decir que soy feliz. Que soy feliz y nadie me impide serlo. Ninguna de estas cosas son ciertas. Odio no darme cuenta de mis errores, pensar que lo hago bien, que no me estoy equivocando. Lo odio porque tampoco hay nadie que me diga que no lo haga.

Y después , se produce una lucha entre lo fantástico y lo real.
Una lucha fuerte, en la que tú participas debido a que te ves implicado.  Porque también eres tú al que tantos sueños e ilusiones se le han roto en pedazos. Eres tú el que no quieres saber nada de nadie. El que te olvidas del mundo, para que el mundo se olvide de ti. Eres tú el que deseas desaparecer y nunca jamás volver, el que se lamentas, el que da todo por perdido, el que se arrastra, el que se equivoca, el que no se decide...
Pero también quien disfruta de cada minuto como si del último se tratase, quien frente al resto de personas se muestra feliz y alegre, quien sonríe con y sin motivo, quien se ríe a carcajadas hasta llorar, quien en cierto momento, llega a ser, o por lo menos se acerca a ser feliz.

Por esto pienso, que la vida no es perfecta por mucho que lo parezca, tenemos también nuestros baches, pero la verdad, es que no hay por que estar arrepentido, simplemente vivir la vida, acercaros aunque sea mínimamente a la felicidad, arriesgar y luchar, reírte de lo más estúpido, no desaproveches nada, pero sobretodo, sonríe.

lunes, 25 de octubre de 2010

salir corriendo.

Un día como cualquier otro. Caminaba, esta vez con un rumbo fijo, mi casa.
Decidida, paso firme y sin pararme. Sin preocupaciones, sin nada que temer, tranquila, sosegada, sin prisa.
Esta vez escogí el camino más largo. No quería llegar. No soportaba la idea de la rutina de siempre. Pero también deseaba llegar con todas mis fuerzas. Estaba cansada. Con la mochila a cuestas.
A pesar de mi ansia por descansar, por sentarme y nunca jamás levantar, a pesar de ello, continué mi camino. Cada vez más despacio, para no llegar nunca.
Pensaba en el colegio. En las interminables horas de clase. Pensé en las veces que tenía un sueño inimaginable. Pensé... Y de tanto pensar me entró el sueño.
Imaginaba como sería mi vida... como sería si nada fuera como ahora. Debí imaginar algo maravilloso, pero de repente, quise cambiar. Quería cambiar todo en mi vida. Quería olvidar, pasar página, conocer gente, conocer mundo, vivir en mi mundo y no preocuparme por nada.
Olvidar todo lo malo. Todo lo que me había hecho sufrir. Todo lo que aguanté, lo que consentí, lo que dí sin pedir nada a cambio, lo que nadie me dio y lo que nadie hizo por mí. Todas las veces que me judgaron, que demostraron no saber nada de mi haciéndolo.

Sin ni siquiera darme cuanta, había dado una vuelta entera al barrio.
Me encontraba ahí, en esa calle. Al lado de ese banco, el de siempre.
Me quede mirando, como una tonta, contemplando su belleza inexistente, a lo lejos, parada, sin mostrar señales de vida humana.

Y de repente recapacité. ¿Qué estaban viendo mis ojos? No lo sabía bien. Me resultaba realmente familiar, pero...
No podía ser. Ahí estaba él. Sentado, comiendo dios sabe qué. Pensativo. Distante e indiferente. Mirando hacia otro lado.
Yo seguía ahí, quieta, pasmada. Ahora aún más. Embobada. Pero desperté. Mi ira salió a la luz y me fui alejando lentamente, cada vez más deprisa. Quería llegar ya a casa. No, algo mejor. Quería desaparecer. No saber nada de nadie.
No podía ser. Era imposible pero cierto. Estaba ahí. Ahí estaba. Ahí.
Ya le había visto más veces, pero no. En ese momento no podía ser cierto. No soportaba esa idea. No soportaba verle. Odio verle pero me encanta.
Esto me produjo ir aún más deprisa, la idea me descolocó totalmente.
Parte de lo que quería olvidar, de lo que deseaba con todas mis fuerzas dejar atrás. Borrón y cuenta nueva, es lo que suelen decir.
Eso quería, decir adiós a tantísimo tiempo perdido. Malgastado. Demasiado tiempo. Muchísimo. Más del que yo no tengo.
Todo eso, estaba sentado en aquel banco. Toda esa mezcla de sensaciones, de recuerdos preciosos y otros horribles, todos los sentimientos, ahí estaban, se iban quedando atrás, en aquel banco, aquella calle, aquel barrio, aquel recuerdo, aquella tarde...

jueves, 21 de octubre de 2010

Música, la musa de la inteligencia.

Cada uno tiene su propia manera de relajarse, después de una ajetreada tarde de trabajo, estudios, actividades extraescolares, y por su puesto colegio, no hay cosa que espere con más ansia que no sea el de la música, mi música.
Me encanta encender el ordenador, y lo primero de todo, poner la música que me gusta a todo volumen, y a continuación, hacer lo que tenga que hacer.
Para mi es un modo de desconectar del mundo real, es relajación.
Pero lo que más me gusta de todo, es cuando llega el momento de dormir.
Enchufo mis auriculares al móvil, y a escuchar música hasta que me entre el sueño.
Porque ahí es cuando realmente tengo mi momento para pensar, para recapacitar, o simplemente recordar algún momento triste, o alegre. Y todo depende de la canción que acompañe, que siempre cuenta.
No tengo un tipo de música ''definido''. Soy más bien de las personas que si me gusta una canción, me gusta, y punto.
Pero como todo el mundo, tengo preferencias.
Lo que más me gusta, es el rock y el rap/hip-hop. Sé que no tienen nada que ver, pero son estilos que realmente me apasionan.
El rock, porque me gusta mucho la música fuerte, y hip-hop, porque desde pequeña bailaba ese estilo, y siempre me ha gustado.
Aquí, os dejo un ejemplo de uno de los raperos que más me gusta:



A mucha gente no le gustará, pero para gustos los colores, como todo.
También me gustan más raperos como Kanye west, snoop dog, R kelly, Jay-z ...

Y de rock la verdad me gustan muchos grupos. Uno de los que más, blink-182, que por cierto, Irene y yo hicimos un trabajo el año pasado sobre el grupo para música, trabajo que estaba muy currado y que nunca presentamos.

Y uno de los grupos que más me gustan, y que ya POR FIN tengo entradas para un concierto en Madrid el 17 de diciembre, es 30 seconds to mars.
Aquí os dejo una canción:

martes, 19 de octubre de 2010

intentar para superar.

Ilusiones.
Bonita palabra¿no?
Llega un día, tu tienes una ilusión, una inquietud. Pasan los días, y esas ilusiones se desvanecen, se van, huyen y desaparecen tan rápido que ni siquiera te das cuenta.
Cuántas veces habremos pasado por esta situación.
Minutos, horas, días, semanas, meses pueden durar esas ilusiones. Cada persona tiene la suya, tiene muchas de ellas, es ley de vida, queremos cosas, queremos saberlo y tenerlo todo.
El ser humano es así, somos obsesos por naturaleza, el querer querer y querer. Poseerlo todo.
Pero, hay que pararse a pensar, porque no se puede tener todo lo que se quiere.
Y entonces, cuando te das cuenta de que todo aquello que tu deseabas con tantísima fuerza, aquello que anhelabas ansiosamente, algo que esperabas con un nudo en la garganta, aquellas fantasías que siempre rondaban tu cabeza, lo inimaginable pero que casualmente tú, imaginabas, el lujo de pensar, de pensar y creerte lo imposible, lo imperfecto, por muy perfecto que para ti parezca.

Todo aquello, cuando te encuentras con la realidad, con esa dolorosa realidad que te pone una barrera imposible de traspasar, ahí es cuando te das un buen golpe. Cuando te estampas de bruces contra esa barrera. Cuando te das cuenta de que nada de lo que creías posible lo es.
Sólo algunas de tus ilusiones se han cumplido. Pero,¿y el resto?¿Qué fue de ellas?
Ahí se quedaron y se quedarán, en tu pensamiento, en tu imaginación. Continúan ahí sin moverse ni un milímetro. Aunque sabes que no, que no podrán, que no podrán soportar los continuos golpes, las continuas puñaladas que te sigue provocando lo increíble.

Somos así, no podemos evitarlo, cabezotas.
Pero hay que saber decir basta. Hay que saber diferenciar lo posible de lo imposible, la perfección de tu cabeza de la imperfección de todo lo que nos rodea.
Difícil cualidad ¿no?
Desde luego que sí, pero, ¿Qué es de nosotros si ni siquiera lo intentamos? Nada.
No podemos pretender vivir en un mundo perfecto, un mundo en el que todo es luz y color.
Algún día te encontrarás con esa oscuridad aterradora, esa que nadie desea nunca, la que tanto dolor y angustia produce, pero te la encontrarás. Te tocará pasar por ello, y no una ni dos, sino muchísimas veces. Pero eso, forma parte de avanzar en la vida.

lunes, 18 de octubre de 2010

Día perdido

Ayer, domingo 17 de octubre, fue un día totalmente perdido para mí.
Resulta que estaba la expo de peluquería y estética durante todo el fin de semana, y mi hermana tuvo que trabajar como modelo el sábado, y al llegar a casa la habían pintado como una muñeca, y cortado el pelo. Y como cortan el pelo gratis, pues me dio una entrada para que fuera el domingo.
Lo malo de todo, es que solo podían entrar profesionales, y con cierta edad.
Pero yo de todas formas decidí ir.
Me tuve que levantar a las ocho de la mañana para llegar allí a las nueve y media yo sola.
Tenía que hacerme pasar por una modelo de peluquería que iba a trabajar a cierta empresa. Tuve que ir con tacones para aparentas 18 años, y por suerte y a mi asombro, me dejaron pasar.
Después de estar media hora dando vueltas como una tonta, encontré el sitio. Pero había cola, y me puse a esperar un poco.
¡Por fin me tocaba! Ya estaba sentada en la silla y había dicho lo que quería.
Y de repente la peluquera va y me dice, que no me puede cortar el pelo, porque ahí no te lo lavan y yo, llevaba espuma ( es lógico me echo espuma al lavarme el pelo¬¬') El caso, tiempo perdido.
Pero como eran las once, y tenía tiempo de sobra, fui a mi casa, y me lavé el pelo. Esta vez NO me eché espuma, por lo que yo me convertí en lo más parecido a Mufasa.
Mi padre me llevó de nuevo, y otra vez estaba en la cola. Esta vez parecía que iba a funcionar, me tocaría dentro de poco.
Pero de repente y para mi desgracia, todos los peluqueros empezaron a retirarse a su lugar de origen, uno a Sevilla, a Canarias... El caso, sólo quedo el jefe.
Y empezó a cortar el pelo y echarles no sé que productos a sus modelos, a las que ya estaban casi rapadas al cero de tantos cortes durante el día.
Aún así, yo y unas cuantas chicas nos quedamos esperando, como tontas, viendo como tardaba siglo y medio en aplicarles un producto llamado no sé que magic. Uy sí, magic, y cansino.
Y después de ese siglo y medio más, ¡se fueron a comer! Uf, genial.
Seguí dando vueltas mirando cosas que ni me interesaban y con los pies echos polvo, es decir, me ardían los pies de los malditos tacones. Pude observar horteradas como extensiones hasta los mismísimos tobillos, y multicolores, y otras varias.
Volvieron a cortar el pelo a las modelos, pero yo, estaba harta. Pues bien, con mi cara dura, subí a ese ''escenario'' y le pregunté que si iba a cortarnos el pelo.
Dijo que no, que tenía que seguir con sus malditas modelos, y se tenía que ir a las 7, y no tenía tiempo.
¿No tenía tiempo? Eran las 3 y media de la tarde.
Enfín, llamé a mi padre y me fui.
Totalmente un día tirado a la basura, que es lo que más me fastidió.

domingo, 17 de octubre de 2010

perfección, cruda mentira.

Hay ciertas cosas en la vida que son imposibles de controlar.
Es imposible controlar si un día vas a ser feliz, y otro no. Más que nada porque ... yo pienso que la verdadera felicidad se consigue cuando todo es perfecto, o casi perfecto, puesto que la perfección no existe.
Cuando todo te va bien, tienes amigos que te quieren y que nunca te fallan, familia que siempre está contigo, el amor que siempre dura...
Pero, seamos realistas, con los amigos por ejemplo, ¿existe alguien al que nunca le fallen?
Yo no dudo de mis amigos para nada, de hecho los amigos es algo que tú puedes elegir. Pero tampoco me engaño, tampoco vivo en un mundo color rosa en el que todo es maravilloso y perfecto.
Ahora mismo me conformo con lo que tengo, porque tampoco puedo aspirar a tenerlo todo.
Siempre hay enfados y discusiones, y puede que alguna se te quede grabada, pero no me sirve de nada darlo todo por perdido ni encerrarme en mi propia idea.
¿Y el amor? El amor no es para siempre. El amor es algo que viene y que va, depende del momento, pero siempre llega un día en el que esa llama que se sentía anteriormente, se va apagando poco a poco.

Por eso pienso que la felicidad absoluta es difícil de conseguir. Me gustaría conocer a alguien que lo fuera, que no tuviera problemas, ni inquietudes, que no hubiera pasado por ningún momento complicado.
¿Conoceis a alguien así? Yo no la verdad.
Ser feliz es algo abstracto, algo que tu puedes pensar pero que en realidad no es así. Esto es como el temario que estamos dando con nuestro querido profesor Juan Antonio, todo el mundo tiene unos ''ideales'', pero ten cuidado con ellos porque puedes llevarte una no muy grata sorpresa al encontrarte con la realidad.
Un día puedes estar contento, otro día sentirte mal, otro estar nervioso, desbordante de alegría, dudoso, triste, sin ganas de nada.
Es un vaivén de sentimientos contradictorios en cada momento determinado.
Por eso digo que no se puede controlar.
Que si quieres reír, ríe.
Quieres llorar, pues llora sin ninguna vergüenza.
Quieres pasar del mundo, hazlo.
Quieres aparentar ser lo que no eres...Pues aparenta.
Haz lo que quieras, aunque desees no preocuparte por nada. Nadie esta ahí para impedírtelo. Eres libre, puedes ser y hacer lo que te de la gana, y por experiencia digo, nunca, y repito NUNCA, dejes que nadie te cambie, que nadie te diga lo que tienes que hacer, ni que te obliguen, o que te presionen.

Puede que alguien piense que soy una pesimista, o algo parecido. Sólo quiero aclarar que para nada es así, solamente doy mi opinión sobre algunas cosas. Unas me parecen increíbles, y otras para mí no tienen ningún sentido lógico.

Pero dime,¿Y tú eres completamente feliz?

jueves, 14 de octubre de 2010

Otro viaje más, y no fue el último.

Hoy voy a hablar de la segunda parte mi verano, aunque sé que ha pasado bastante tiempo y que probablemente provocaré el sentimiento de melancolía en algunos... Pero voy a hablar de ello, de un gran verano.
Como conté en entradas anteriores todo empezó desde el 5 al 26 de julio en Dublín, con dos amigas, ya dije, un viaje fantástico.
Poco después de volver, iniciaba otro viaje, este con mis padres y mi hermana. Hicímos las maletas y cogimos el coche rumbo a Francia.
Sí, sé que os preguntaréis cómo es que iba en coche a Francia, en fin, dinero y esas cosas supongo.
Fue un viaje agotador, lo podéis imaginar supongo...
Nuestra primera parada por supuesto fue para desayunar, puesto que salímos de Madrid sobre las siete de la madrugada.
La segunda parada, fue en San Sebastián de los Reyes, a eso de las diez de la mañana. Paramos simplemente para verlo, ver la playa de la concha y sus paseos, muy bonito la verdad.
Después de otras cuantas horas de coche, por fín en Francia para comer. Esto nos alegró mucho a mi hermana y a mi ya que supuso que quedaba menos para nuestro destino ...
La verdad es que mi primera impresion de Francia no fue muy especial, no era verde como yo me esperaba, era relativamente normal, y había un gran cambio despues de pasar por el verde País Vasco.
Eran las nueve de la noche cuando llegamos al pequeño hotel en Poitiers, un pueblo que a mi no me dijo nada la verdad.
Sólo pasamos una noche ene se hotel, y al día siguiente, bien temprano, fuimos a ver los famosos Castillos del Loira. Vimos el castillo de Chenonceau, Chambord, y Cheverny.
Pasamos la segunda noche un poquito más al norte, en un pueblo muy bonito llamado Blois.
Y al día siguiente, madrugamos mucho y llegamos a mediodía a mi adorada ciudad...París. La ciudad del amor.
Nada mas llegar llovía a mares, pero aun así nos recorrimos un poco la ciudad en coche antes de ir al hotel.
En París estuvimos cinco días, en los que vimos por ejemplo La catedral de Notre dame.
Sinceramente, me gustó mucho más por fuera que por dentro.
Por dentro la verdad es como cualquier otra catedral, sin embargo por fuera era impresionante.

Vimos también el Arco del Triunfo, un simbolo muy emblemático de París, así como enorme y asombroso, ya que de altura no tiene ni punto de comparación por ejemplo con la Puerta de Alcalá de Madrid.



Visitamos el precioso barrio de Montmartre, un barrio que está situado en la parte alta de París.
De hecho hay que subir unas cuantas escaleras, unas cuantas en las que te dejas los pies, pero bueno, merece muchísimo la pena.
Es conocido por sus calles llenas de pintores que te ofrecen retratos a todos los precios, muy simpáticos todos, por cierto. También sus maravillosos crepes de nocilla son famosísimos, bueno, en todo París la verdad.
En Montmartre también vimos es famoso cabaret parisíno, Moulin Rouge, aunque por supuesto por fuera, pero era alucinante verlo en la realidad.
Vimos también el Museo de Louvre donde a cien metros, y detras de un cristal y quince mil barras metálicas, se encontraba el casi minúsculo cuadro de La Monalisa.
Por supuesto no nos fuimos sin ver el Palacio de Versalles, La basílica del Sacre Coeur, Les invalides, Sainte Chapelle, plaza de la Concordia, y muchas cosas más.
Pero lo que nunca se me olvidará es la Torre Eifel. No tiene nada que ver con lo que se puede observar en las fotos.
Es inmensa, de una de las patas a otra, puedes andar un buen tramo. Lo más impresionante es que, por la noche está iluminada, pero diez minutos cada hora la iluminan de otra manera, llena de brillantes que parpadean por todas partes, y estando a una distancia lo suficientemente lejos, se ve preciosa.
Nosotros subimos hasta la última planta de noche, y todo el paisaje en espectacular.
Comenzaba el viaje de vuelta, y esta vez no paramos a dormir a ningún otro lado, sólo a cenar a un pequeño pueblo del País Vasco.
Lo peor fue que llegamos a Madrid a las seis de la madrugada.