Al principio no sabíamos ni cuando, ni cómo iba a ser, ya que teníamos ciertas dudas sobre el lugar, y cuanto tiempo.
Por fin decidimos ir a Dublín, durante tres semanas, aunque sabíamos que era un curso de inglés, pero también nos dábamos cuenta de la cantidad de gente que conoceríamos, la buena experiencia que sería.
El primer día estábamos un poco cohibidas, pero en seguida nos empezamos a relacionar con todo el mundo, sobre todo con gente de nuestro grupo de españoles. En poco tiempo lo que era una pequeña amistad se convirtió en algo muy grande. Teníamos una confianza envidiable.
Todo fue perfecto, tardes en la playa, en el parque, fiestas, y una cantidad de momentos inimaginables.
Pero también aprendimos mucho inglés gracias a las clases, debido a que eran tres horas todas las mañanas, aunque se hiciera pesado.
De todas formas, nosotras nos centramos principalmente en todos los momentos y risas, más alla del inglés, ( cosa que a nuestros padres no les hizo tanta gracia ) pero sólo intentábamos disfrutar cada día que nos quedaba en ese verde país.
También nos llevamos un buen recuerdo de nuestras familias irlandesas, las cuales se preocupaban cada minuto, y hacían lo que fuera por ayudarnos.
Pero por desgracia todo acaba, y tocaba despedirse de la ''rutina'' a la que nos habíamos acostumbrado.
Tocaba decir adiós a los despertares a las seis de la mañana para llegar puntuales a clase, decir adiós al frío típico de Dublín. A la lluvia casi continua, decir adiós a las caras que veíamos todos los días uno tras otro. Decir adiós a las familias, al gran Dublín, al verde Dublín.
La peor parte llegó cuando no había más remedio que decir el adiós a las veintinueve personas con las que compartimos absolutamente todo.
Todos vivimos en España, pero lejos los unos de los otros, por eso fue lo más doloroso.
Aún así, prometimos vernos alguna vez, y quedarnos con todo lo bueno de este viaje.
Sin duda uno de los mejores viajes de mi vida.


JAJAJAJ...cómo molaa!!
ResponderEliminarme encanta tu última foto...muy guapas!
AJAJ
:D
ResponderEliminarDublllllllllllliiiiiiiiinnn <3
ResponderEliminarA pesar de esos madrugones que nos metíamos y que después nos acostábamos tarde, esas horas interminables de clase y ese tiempo que te congelaba los huesas con la lluvia...
MERECIÓ LA PENA :) Y ANDA QUE SI MERECIÓ!
El mejor verano que he tenido en mucho tiempo :D:D
pues claro que mereció la pena!:D
ResponderEliminarhay que repetir:)
Me ha encantado esta entrada, muy bien escrita, sí señora.
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