martes, 26 de abril de 2011

Tiene gracia

Tiene gracia como empezó todo, hace ni se sabe el tiempo. Como poco a poco te ibas dando cuenta de cosas que antes no se te pasaban por la cabeza. Cuando comenzó toda tu historia, no eras consciente de las consecuencias del futuro. Y mírate ahora, con una sonrisa en la cara a pesar de mezclar todas las penas con tan pocas alegrías.

Puede que no fuera el momento más adecuado, de hecho tu historia tenía fecha de caducidad y lo sabías. Todos te advertimos lo que te iba a esperar en un futuro, y que no todo era tan fácil como tú creías.
Aun así lo asimilaste y pudiste con ello, pasaste lo peor. Seguiste adelante con tu sonrisa de todos los días, una de las que regalas sin pedir e incluso a veces sin recibir nada a cambio.
Y así pasaban todos tus días, pero todos sabíamos qué había en el fondo de esa gran sonrisa. Y no era felicidad precisamente.
Te avisamos, te dijimos una y mil veces que quizá no era la decisión más acertada. Queríamos darte el apoyo que te faltaba y tú lo sabes, pero a lo mejor no era de la manera más correcta posible.

Pero tu peor pesadilla apareció sin avisar.
Y digo tu peor pesadilla porque aunque no lo quieras ver, aunque tus ojos ciegos y mente cerrada te lo impidan, solo te hace mal.
Y tiene gracia como se esfumó. Sin ni siquiera dejar rastro. Tan deprisa que no la pudiste ver pasar, no tuviste tiempo a reaccionar. A decir una sola palabra.
Solo una lluvia de culpas te empapaba día tras día, te atormentaba y te echaba en cara todo el tiempo que supuestamente tuviste para aprovechar ese momento. Pero no lo hiciste.
Tu cabezonería seguía con la mirada fija en ese objetivo. Ese reto. Esa locura, esa bobada. Ese ''premio'' por el que corrías detrás en una interminable persecución durante tanto tiempo. Tiempo que malgastabas. Tiempo tirado por la borda, arrojado al vacío, tiempo inservible...

...pero que acabó por servir. Sin mover un dedo. Sin luchar a capa y espada. Sin molestarte. Sin demostrar su importancia.
Sólo sirvió ese tiempo. Esperar y esperar hasta conseguir algo que al fin y al cabo merecías. Más que nadie merecías. Aunque no mostraras empeño y esfuerzo, eras la primera persona que merecía lograrlo y ganarlo.
Por el simple hecho de aguantar todo tipo de proyectiles de mala leche lanzados hacia tu fuerte armadura, que eras tú. No necesitaste defensa alguna. Tu buena voluntad y tus pocas ganas de ganarte problemas sirvieron para afrontarlo todo con cabeza. Y por fin tenías lo que querías.

Y lo tuviste, lo tuviste por poco tiempo. Era de esperar que acabaría en menos que canta un gallo.
Era de esperar que tú merecías el premio, pero el premio no te merecía a ti. No merecía nada que tuviera que ver contigo, nada que se pareciera ni en el blanco de los ojos.
Por eso tiene gracia. Tiene gracia todo lo que perdonaste, lo que dejaste pasar, lo que intentaste olvidar, las pocas veces que lo conseguiste, las otras muchas que esperaste, y todas las demás que seguiste sonriendo.
Tiene gracia que no todo saliera como esperabas, que alguien como tú se llevase algo como eso. Alguien como tú, que no te mereces que te merezcan, porque nadie ha demostrado que te puede merecer.
Pero tú sí demostraste todo lo que puedes dar, y a veces no se necesitan actos ni palabras. Vale todo el tiempo utilizado en pensar en tu objetivo. Es motivo mas que suficiente para yo y cualquier otro saber que tú, debías conseguirlo.
Tiene gracia que te infravalores, que te odies, que detestes tu forma de ser y de actuar. No deberías. Ya quisieran muchos ser como tú. Sí, se llama envidia de la sana. Porque en tu lugar ya habrían dado por perdido lo que tu ves posible.

Pero tú eres tú, y el resto son el resto. Y siempre me gusta dar el mismo consejo, el que me gustaría que me dieran y a la vez me gustaría darme, es decir, poco más o menos a lo que voy:

Que nadie te impida hacer lo que quieres. Que nadie te diga lo que tienes que hacer. Nadie es quien para mandarte. En esto eres tú el capitán de tu barco. Tú mandas, tú ordenas, tú sabes que pasa por tu cabeza todos los días.
Y sólo digo, que tu premio lo has tenido dos veces...
Y comentan por ahí, que a la tercera va la vencida, pero tampoco te fíes...

2 comentarios:

  1. Vaya texto, es impresionante todo lo que has conseguido marcar en unas cuantas líneas. En cambio, queda ambigüo a lo que consideras "premio" y la cercanía o distancia que tienes sobre la persona de la que hablas. Es un buen truco para conservar la intimidad. Me encanta, tanto como tú :)

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  2. Me alegra que te guste :)
    La verdad es que a veces me gusta dejar no muy claras las cosas, y puede que le de demasiadas vueltas

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