Ni siquiera podía abrir los ojos cuando me levanté. Recorría como un zombie todo el pasillo de camino a la cocina. Me dormía al desayunar. No me podía creer que todo de cierto modo empezara de nuevo.
Empezaban las clases, el agobio, lo exámenes que por desgracia ya tengo a la vista, y lo que es peor: madrugar.
Llevo todas las navidades sin dormir lo que se dice nada. La tele fue mi mayor afición en las noches frías de diciembre y las pocas de enero.
Y el ponerme el despertador a las nueve y ver que para mi era imposible el hecho de levantarme, me estresaba más aún.
De todas formas, y a pesar de ser unas navidades un tanto aburriditas, también tuvieron sus momentos de diversión.
Nochebuena fue una noche tranquila. Cena en familia, alguna que otra discusión graciosa y conversaciones que no iban a ningún lado pero que nos entretenían un buen rato. Todo ello interrumpido por un montón de comida, y mi debilidad, el turrón duro.
Nochevieja fue el plato fuerte. Cena de lo más normal, pero lo cierto es que esperaba con ansia que fueran las doce.
Después de atragantarme con las uvas imposibles de tragar una tras otra debido a su tamaño no muy común, nos fuimos mis amigos y yo de ''fiesta'' o llamémosla ''´primera fiesta de nochevieja adolescente'' a casa de una amiga.
No creo que sea del todo necesario decir todo lo que hicimos en esa noche. Bailar y más bailar hasta que el sueño ya no podía con nosotros y nos arrastraba a casa después de comer churros (malamente, pero comimos churros).
-He aquí una de mis noches sin dormir-
Podría decir que el siguiente día ''interesante'' fue el día de reyes.
Sí, a mi hermana con veinte años y a mi con quince nos siguen haciendo la bromita de dejar regalitos en el árbol y decir ''¡pero mirar lo que os han traído los reyes!''
Yo ya sabía lo que estos simpáticos amigos me habían traído. Un iPod. Lo único que pedí, la verdad no quería mucho más.
Disfruté de el como una enana, de hecho sigo enganchada a esta mini pantalla tan graciosa.
En este día se acababa una de mis épocas favoritas del año que eran las Navidades.
Pero todavía estaba por llegar otra ¿¿¿''fiesta''???
Fuimos a dormir si se le puede llamar de esa manera a casa de otra amiga.
Suponíamos que veríamos una película, y nos iríamos a dormir, pero no fue así.
Con imaginar que eran las seis de la madrugada y estábamos comiendo pizza que había sobrado, jugando al dominó, y escuchando música de la MTV, os digo todo. Otra noche sin dormir prácticamente nada.
Y luego encima llegaba el 10 de enero.
Sí, ese día antes mencionado. El día que volvíamos a la rutina, es decir, hoy.
Me agobio sólo de pensar que tengo que prepararme exámenes para la semana que viene, que tengo deberes por un tubo, y que ya vuelven otra vez las interminables horas de clase (unas más pesadas que otras).
Pero bueno, el día se ha pasado rápido, he visto a personas que llevaba parte de las vacaciones sin ver, y aunque nos espera un segundo trimestre hasta arriba de trabajo, la verdad me aburriría sola en casa sin nada que hacer.
Y además, centremos nuestra mirada en el viaje que nos espera, ¡que está a la vuelta de la esquina!
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