Aires de superioridad y egocentrismo, pantalones por la rodilla. Chaquetas de chulo piscina más caras que un riñón. El fascinante piercing en el labio superior, inferior, superior izquierdo, inferior derecho, lengua, oreja, nariz, ceja, y si te falta el del frenillo, ¡no por dios! ¡¡¡ya no eres el rey!!!
Crestas de quince metros, alias pelo césped. Tupes en plan choni-guay-malota me creo mayor. Oros, oros, y más oros. La H al final de cualquier palabra ha dominado pokeriland. Fotos de reshu cani con morros de mono, enseñando lo que no hay que enseñar. Música ''bakalao'' más conocida como chunga chunga en su idioma. Idioma personalizado, es decir, Madrileño exageradamente exagerado. Miradas asesinas. Frases como ''¿Y tú que miras flipao?'' ( corres peligro si eres atacado de ese modo. ) Los admirados ''rosarios'' de todos los colores y formas, que no lo llevan precisamente por ser religiosos, no. Te pueden soltar una frase tan ingeniosa como'' Ejke se lleva mazo chico''.
Por desgracia hay muchos ejemplares de este tipo en España...Puntualizando más en Madrid, o qué digo, en San Blas.
Debes andar por cuidado por sus calles porque en cualquier momento se produce una abalancha de estos seres tan sumamente extraños, siniestros y que por desgracia producen vergüenza ajena.
Lo que más pena me da, es que cada vez hay más y más, sobre todo en las generaciones más jóvenes. Y no hablo sólo de pokeros, sino de niñas y niños de 11, 12 años que cada vez se sienten más mayores, rebeldes, y con ganas de dominar.
Es la cruda realidad, pero hay que aprender a convivir con ello :)
A mí tampoco me gustan, pero si hablamos de pokeros, nombra también otros grupos un tanto siniestros que tampoco es que nos respeten a los demás más "normales".
ResponderEliminarY además por suerte no solo los hay en San Blas, ni tampoco todos los de San Blas somos así.
La verdad es que sí, hay más grupitos que tampoco respetan...
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