Después de experimentar esa sensación tan increíble, de sentir en mis propias carnes cómo es eso de vivir un momento irrepetible de motivación y tras saltar y gritar como jamás lo hice, hoy por hoy me da rabia el tener a tres días otra oportunidad y no poder revivirla.
Sí, hablo de eso que se llama un concierto.
Hace apenas dos meses pude disfrutar de mi grupo favorito, experiencia que jamás olvidaré, y de la que siento pura añoranza.
Parece que fue ayer cuando estábamos ansiosas por entrar, y cuando casi morimos aplastadas por la multitud.
Y digo que tengo otra oportunidad, no porque dicho grupo venga otra vez,( que obviamente si fuera el caso ya tendría la entrada entre mis manos) sino porque este miércoles toca otro grupo que sinceramente me apasiona: Sum 41.
Cuando me enteré, estaba decidida a comprar una entrada, pero varios aspectos estaban en mi contra.
Era un miércoles. Lo cual significaba que tenía colegio hasta las cinco. Y me era casi imposible. Y además en el momento, tampoco tenía el dinero suficiente.
Pero ahora me arrepiento muchísimo.
Tengo que soportar como mi hermana me restriega por las narices su preciosa entrada (sí, ella va, y me dan ganas de robársela).
Entonces ahora es cuando me entran unas ganas enormes de ir, ya que es solo imaginarme cómo debe de ser, y se me ponen los pelos de punta.
Además, las entradas se gastaron en tan solo dos días. ¡Normal! Nunca vienen, y por una vez, la gente quiera aprovecharlo. Tonta de mi, que no lo hice.
Pero ahora toca aguantarse, ver los vídeos que suba la gente a youtube sobre ese concierto y escuchar sus canciones.
Aquí os dejo varias canciones:
Te aseguro que habrías muerto. Sólo te perdiste salvajismo y angustia de principio a fin. No merece la pena pagar para ser apaleado. Masoquismo. Nunca mais.
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