jueves, 10 de febrero de 2011

Personas.

Pongo un ejemplo: Un iceberg.
A cualquier persona que le preguntara qué es un iceberg, me respondería con total seguridad que es un trozo de hielo que te encuentras en el mar, y el causante de que el barco Titanic se hundiera.
Bien, es cierto, es un trozo de hielo, ¿pero es tan ''pequeño'' como parece ser?
Lo cierto es que no, un iceberg puede mostrar una parte de lo que es, pero bajo la superficie del mar se encuentra lo más importante, la inmensidad de ese iceberg.

Pues exactamente así somos las personas.
Somos trocitos de ese iceberg, que intentamos esconder la mayor parte de lo que tenemos dentro. Todos los sentimientos, o cualquier pensamiento lo guardamos bien para que nadie lo pueda ver.
Sólo nos preocupamos por mostrar una pequeña parte de nosotros mismos, igual que ese trozo de hielo.
Es como si de alguna manera, procuráramos enseñar lo mejor de nosotros.
Así que, podría decir que nadie nos conoce a la perfección. Que todos nos guardamos las cosas que creemos convenientes.
Porque en realidad, únicamente nosotros sabemos lo que es necesario exponer, y lo que no. Lo que está bien y nos beneficiará, y lo que nos perjudicará. Ya que a veces resulta ventajoso el no decir ciertas cosas.
Nadie tiene por qué marcar nuestros pasos. Nadie tiene por qué darnos la comida mascada y decirnos lo que tenemos que hacer. Nadie tiene por qué dejarnos las semillitas por el camino para no perdernos.
Nadie tiene derecho a echar en cara lo que cuentes, o dejes de contar. Nadie tiene que manejarte como una marioneta.
Solo cada uno de nosotros decidirá cuándo, cómo y dónde.

Hay veces que detesto a esas personas, que quieren saberlo absolutamente todo. Lo admito, soy cotilla, como todo el mundo, pero llega un punto que es pasarse de la raya.
Es pasarse tres pueblos criticar y no ponerte en la piel del otro.
Hablar sin saber, enfadarse sin ni siquiera haber preguntado. ¿Y qué pasa si alguien tiene un secreto? ¿Es un delito? Creo que no. No nos vamos a morir por ello. Lo cierto es que no hay que llamarlo ni secreto, simplemente intimidad. O derecho a no querer contar algo. Porque no me creo que todas esas personas que desean el saberlo todo, expongan toda su vida al resto de la población. No me entra en la cabeza.
Tú no sabes por qué. No sabes el por qué de su comportamiento. No sabes si es algo serio, no sabes por lo que puede estar pasando. Al igual que no sé el por qué de nada. Así es, muchas preguntas y nunca hay respuestas. Y tampoco espero encontrarlas.
Precisamente por eso que yo intento respetar.

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