miércoles, 8 de diciembre de 2010

Gran Sábado

La música aterradora me acechaba, parecía formar parte de mi lujoso sueño, en el que yo seguía tan campante, a mis anchas.
Pero esa maldita musiquita alteraba mis nervios, ya no sabía si en la realidad o en mi dichoso sueño, al que poco a poco iba cogiendo asquito.
Al fin desperté, y en efecto la odiosa alarma de mi móvil que va en contra de cualquier estilo musical, sonaba y sonaba sin cesar.
La apagué, pensando que debía levantarme de una vez por todas para estudiar aunque fuera un poco.
Pero me paré a pensar en el por qué de ese complicado despertar.
Yo, que soy una persona de sueño ligero, que al mínimo zumbido de una mosca ya estoy despierta, y resulta que la alarma llevaba sonando al menos cinco minutos, era imposible de creer.
Como el extraño caso de mi infancia, en el que me quedé totalmente dormida, tirada en mi cama y con la ropa puesta. Era imposible despertarme, ni con un tambor retumbando en mi cabeza. Amanecí con el pijama, y metida en la cama. No entendía el por qué, debe ser que vengo de Marte como mis padres me decían de pequeña, cuando me salían los ojos rojos en todas las fotos.

En fin, me acabé durmiendo otra vez, para variar.
A saber cuanto tiempo más tarde, empecé a escuchar pasos hacia mí. Parecía un típico día de colegio en el que me abren la persiana con un estruendo semejante a un trueno a esas horas de la mañana.
En efecto, me abrían la persiana (no, no era un día de colegio). Empecé a retorcerme cual lagartija con tal de no salir de ahí, pero fue totalmente inútil. Me levanté de mi super colchón nuevo y recorrí el pasillo como si fuera la niña de The Ring, hasta la cocina. Ahí me esperaba mi desayuno(mentira, me lo tuve que hacer yo) y también me esperaba ese grandioso reloj diciendome que era la una de la tarde.
Tras desayunar mi móvil se colapsaba de mensajes. ''¿Gloria quedas?'' ''¿Gloria qué hacemos hoy?'' ''Gloria ¿te vienes a comer?''
Me quería morir. La una de la tarde y me invitaban para comer, ¿y yo? sin vestir, sin peinar, como un auténtico monstruo.
Me conecté a duras penas, y me avasallavan miles de conversaciones diciendo hora, sitio, lugar, comida.
Leí atentamente la hora. ''Gloria, quedamos a las dos.''
....

¿¡Perdón?!

Corrí como nunca había corrido, escurriendome y pegandome un buen trastazo de regalo, pero corrí hacia la ducha. Los nervios se apoderaban de mi, se me olvidaban las cosas, me equivocaba de champú, me estresaba de una manera asombrosa.
Eran las dos menos veinte cuando estaba ya vestida, y ''peinada'' por así decirlo.
Buscaba a mis padres para decirles que me iba, los buscaba pero no estaban. Pero, ¿y dónde estaban?
Ah claro, debieron decir que se iban mientras yo andaba moribunda hacia la cocina.
Después de este pequeño lapsus, salí de ahí, dirección casa de Zaira.
Estaba ya llegando pero ... se me olvidaba algo. Sí ¡claro que se me olvidaba!
Tenía que ir a buscar a Zaira 2 a su portal. Vueeeeeeelta atrás (por suerte estaba relativamente cerca)

Llegamos agotadas, por no decir que llegué agotada. Nos esperaba Zaira 1 con una carta de comida china para elegir.
Eramos tres, y resultaba más o menos fácil decidir. Pero la paz se rompió cuando empezó a llegar gente...
''No, yo quiero arroz'' ''Pero yo tallarines'' ''¿Por qué no pedimos ensalada?'' ......
Me dí por vencida, y bajé junto a Zaira 1 al chino (sinceramente, pedimos lo que nos dio un poquito la gana).

Por primera vez en el día pude  hacer lo que más me gustaba con calma, comer. A la vez que mantener alguna que otra conversación de superficialidad(sí, ese tema que tanta polémica produce en nuestro grupo) Debe ser que todos somos muy superficiales, y nos dejamos llevar por los piques, y conversaciones absurdas con las que pasar el rato.

La tarde discurrió con esa aceleración común de ese día, si así se le puede llamar observar como Zaira 2 y yo cantábamos sin parar dejandonos la voz en tales chillidos. Las aceleradas éramos nosotras al terminar nuestra sesión videoclip-motivación que duró una larga pero escasa hora y media.
No preguntéis qué hacían los demás. Estábamos tan metidas en nuestro papel, que sólo podíamos imaginarnos una atmósfera musical en toda la habitación. (Por lo que tengo entendido, hacían fotos y se reían de nuestros gallos).
Una gran htarde que acabó conmigo completamente, hizo que me fuera a dormir a las once de la noche (comportamiento también raro en mi).
Y para otra segunda sorpresa, mi mañana de domingo comenzó a las dos de la tarde.

2 comentarios:

  1. :O Jope Gloria, ¡menuda suerte! Jajaja
    Yo todas las mañanas de fin de semana o fiesta tengo a mi padre moviendo el colchón y abriendo la ventana para sacarme de la cama como muy tarde a las 10... Jajajaja
    Estoy segura de que estas Navidades llegará el día en el que me levante a las 2, espero.

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  2. Jajajajaja
    A mi sólo me despiertan cuando ya es muy tarde,dicen que si me quiero levantar para estudiar eso ya es cosa mia ( a no ser que les diga que lo hagan) jajajaja

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