Parece que me encontraba bien. Debió ser el día, la suerte, o los amigos.
Lo cierto es que, estaba tranquila. No me preocupaba nada, la relajación reinaba en el ambiente. Quizá es porque, no tenía tiempo ni para pensar. Ah claro, por eso nada me preocupaba. No podía sacar tiempo ni de las piedras, así que ese tiempo que sólo servía para llevarme a una nube infernal, donde todo es tan sumamente irreal e inmoral, desaparecía por momentos. Desaparecían los recuerdos, ¿no?
Esos recuerdos se estancan en el pasado, se enganchan, se quedan donde deben estar, en el pasado más amargo. Inmovilizados. En Pausa. Una pausa que esperaba que fuera eterna, que nunca interrumpiera mi vida con estúpidas fugacidades.
Estoy en mi deber de no moverlos. De dejarlos quietos, para que no ataquen. Para que no te ataquen, mejor dicho. Y lo cierto es que, prefiero no correr peligro.
Y si para ello tengo que echar un pulso con la tentación, si tengo que luchar a vida o muerte, si tengo que desafiarlos, lo haré.
Recuerdalos como los peores. Ódialos, hazlos de rabiar. Hazles daño como ellos te hicieron a ti.
Pero poco a poco, cuando no te das cuenta, te alcanzan.
Intentan ganar esa carrera por la que apostaste, y entrenaste. Pero los ves pasar con cara de incrédula, pasmada. No puedes creertelo, pero así es. Te contemplan con ese orgullo que desborda por donde lo mires. Te sonríen, de una forma perspicaz. Aparentando tener esa astucia, ese ingenio, del que sin duda carecen. ¿Y qué fue de los buenos? Se ven a lo lejos. Luchando con todas sus fuerzas por conseguir un poquito de velocidad. Pero después, en un intento de difuminar los malos, se caen, tropiezan, pierden el equilibrio que parecían tener, y vuelven a quedarse atrás.
Dominan de nuevo aquellos tan odiados. Se burlan de aquellos pobres e inocentes, que sólo intentan hacer feliz. Se ríen de ellos, a carcajada viva, y perviven en tu cabeza. Y tú intentas ganarlos. Ves la meta, allí a lo lejos, imponente. Y en tu último spring final, al darlo todo, al gastar toda la poca velocidad que tenías, te derrumbas, te lesionas, te caes, te tiras al suelo como loco, y pierdes. Observas como te han ganado, como han llegado antes que tú. Cómo han pasado esa fina línea antes que tú. Cómo te dominan. Cómo hacen de ti una persona infeliz.
Malditos recuerdos, siempre te ganan, siempre te superan con creces. Siempre cumplen lo que se proponen, siempre.
Iros. Huir. Desapareced para siempre. Tragaros vuestro orgullo. Engullirlo. Enterrarlo en lo más profundo de la tierra. Doble vuelta de llave.
Ponerlo todo de nuevo en su sitio. Colocarlo todo, y no dejéis ni siquiera el rastro.
Esconderlo todo bien, donde nadie lo pueda encontrar. Donde yo no lo pueda encontrar. Jamás.
Volver a vuestro sitio. Estancaros de nuevo en pasado. Quedaros ahí, bien quietecitos, portaros bien. Y por favor no volváis nunca.
Muy bien. Otra vez escondidos. Así está mejor, mucho mejor.
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