viernes, 5 de noviembre de 2010

De tanto esperar... perdí.

Todos tenemos nuestros puntos débiles, esos donde por muy grande que seas, te sientes pequeño e insignificante. Como si tuvieras una pared, que te impide oír, o ver. Que te impide conocer la realidad tal y como es.
Pero es nuestra culpa. Es nuestra culpa no salir, encerrarnos, pensar en lo poco que importamos al mundo, creer que somos completamente inferiores. Y a veces, es nuestra culpa ser tan inteligentes ¿no?. Pensar en todo lo que te judgaron, adivinar que no son lo que eran. Todo lo que creían saber pero que en el fondo, no sabían. Dándonos cuenta de lo que merece la pena, y lo que no.
Somos culpables de todo lo que hacemos, de cualquiera de nuestros actos.
Ser hipócritas, no querer aceptar la realidad, cuando ahí está frente a ti, desafiandote.
Nuestro maravilloso orgullo, que sacamos en nuestros momentos de ego, en los que todo gira entorno a nosotros mismos. Esos en los que esperamos tener todo masticado, pero sin dar nada a cambio. Sin ni siquiera intentarlo, solamente esperar.
¿Esperar a qué? ¿Vas a quedarte esperando a algo que no pasará?
Quien no arriesga, no gana. Quien no lucha, tampoco.
Entonces yo me pregunto, para qué molestarse. Para qué malgastar tu valioso tiempo en días sin sentido.
Eso es lo que hacemos. Los humanos solo malgastamos el tiempo constantemente. En cosas que no merecen la pena.
¿Qué pierdes intentándolo? ¿Dignidad? No lo creo. Esa siempre va a estar ahí contigo, te va a acompañar siempre que tu quieras.
Luchando por lo que quieres, por estúpido que sea, no da lugar a perder nada.
No soy la más indicada para hablar de ello, porque la verdad, soy de esas personas que no arriesgan.
He perdido mucho, muchas cosas que quería, las perdí por la falta de valor quizás. Perdí valor, eso es. Por no intentarlo. Por no plantarle cara a los problemas, por no enfrentarme a la traición. Por callar.
Por no decir un ''quiero y podré''

2 comentarios:

  1. Nunca es tarde para hacer las cosas, mejor tarde que nunca.
    Arriesga cuando puedas, cuando el tiempo no se haya acabado, arriesga que tal vez creas que no ganas nada, pero si lo haces ganas muchas cosas y te queda la satisfacción de haberlo hecho. De haber tenido suficiente valor para ponerte delante y decirlo.
    Hazlo, arriesga, de verdad. Si no no sabes la de cosas que puedes perder y cosas que estás perdiendo. :D

    ResponderEliminar
  2. Lo sé, por eso nunca es tarde para aprender y recapacitar.
    Y después ponerlo en práctica :)

    ResponderEliminar