Para mi, sin duda la mejor etapa de la vida es la infancia. Cuando no tienes que preocuparte por nada, te dan todo hecho, se preocupan por ti, cuidan de ti, no tienes problemas. Eres un niño inconsciente de todo lo que viene después. De todos los problemas que conlleva crecer, hacerse mayor y asumir nuevas e irritantes responsabilidades.
Esos momentos en los que para ti ir al colegio es motivo prácticamente de diversión, de ver a tus amigos, reírte a carcajadas, jugar y pasártelo bien. Asimilar cada día que pasa con una sonrisa de oreja a oreja, con altibajos, como todo el mundo, pero al fin y al cabo, creo que es la etapa de tu vida donde puedes llegar a ser completamente feliz.
Todos esos lloros desconsolados, que a los dos segundos se han convertido en risas. Tus padres están ahí única y exclusivamente para ti, para tu bienestar, para consolarte cuando llores, para ayudarte en cualquier momento, para llevarte al colegio y luego recojerte. Para traerte esa merienda que tanto esperas a la salida del colegio, dejarte jugar con tus amigos a la pelota, a la comba, al escondite o al pilla pilla.
Llegabas a casa, y tu actividad principal era jugar, y hacer los pocos deberes que tenías.
Los fines de semana, ver los admirados dibujos animados, como las supernenas, los rugrats que tanto me encantaban, y ya un poco creciditos, shin chan.
Y yo me pregunto quién no habrá sentido un vacío en su interior con la muerte de Mufasa, una enorme felicidad con películas como La dama y el vagabundo. A qué niña no la habrán llamado Pipi calzaslargas el día que nos hacíamos trenzas. Quién no habrá disfrutado de las intrépidas aventuras de Tarzán. Quién no habrá visto el increíble Dumbo, o Bambi.
¡Quién no se sabrá de memoria las canciones de La Sirenita, o la Bella y la Bestia!
Nuestros preciados recreos, en los que jugábamos al pilla pilla, o polis y cacos. Momentos en los que nos enfadábamos, por cualquier tontería, porque uno a hecho trampas, u otro que me ha empujado, y Fulanito me ha llamado tonto.
Por supuesto nuestra época de jugar a que éramos alguien famoso, o que eramos mayores. Esa obsesión por crecer tan rápidamente que tienen los niños, y los adolescentes. De adelantarse, hacer cosas que no son propias de la edad, pero aún así, forma parte de esa ilusión. Ilusión que pervive siempre, aunque cada vez, vea a más niños a cuya edad yo me montaba mis películas con Barbie y Ken, y ahora dejaron esa etapa tres años atrás.
Recuerdo todos los enfados, y reconciliaciones por medio de una simple cartita de colorines dejada sobre la mesa, o un simple abrazo que ya todo lo arreglaba. También recuerdo y nunca se me olvidarán todos los festivales que hicimos tanto en infantil, como en primaria.
Aquel que hicimos en quinto de infantil, sobre la prehistoria y la historia. Ese baile del 'huga-chaca'( yo participaba, por supuesto) o 'la chica yeyé', el inconfundible 'Mi carro' (representado por Enrique Huesca) o el 'Yellow submarine' por Dani, Chamo, y algunos personajes más.
Tampoco olvidaré jamás, aquel festival en el Antonio Machado, en el que todos, estabamos disfrazados de comidas. Unos de zanahorias, de naranjas,de pescados, tomates, y cosas así. Y nuestra perfecta narradora Irene Pérez, o nuestros cerditos que se comían toooooooda la comida, Jorge Montero y Chamo.
¿Y qué me decís de esas canciones como 'El gusanito medidor'? O cuando nos disfrazamos de pájaros.
Recuerdo esos momentos como algunos de los mejores, y me encanta cojer los discos y ponerme a ver todos los vídeos, y revivir esos momentos alucinantes, y reírme de cómo cambiamos todos, y las tonterías que hacíamos.
No sé si alguien se acordará, pero yo me acuerdo perfectamente de cómo era el colegio cuando teníamos sólo cinco años. ¿No os acordáis, de la sala de sicomotricidad, que ahora es inexistente? ¿De aquel gimnasio tan grande, que tenía el suelo parecido a madera, donde Álvaro nos dejaba miles y millones de horas de juego libre? Yo lo recuerdo como si fuera ayer.
Todo eso, que perdurará para siempre en nuestra memoria, esos momentos completa y absolutamente felices, que llenaban nuestra vida de una alegría desbordante, y que yo recuerdo con muchísimo cariño.
Será muy pero que muy difícil olvidar tantos años en nuestro querido Juande, y a todos los amigos habidos y por haber, a todos los profesores.
Aunque siempre pensemos en el verano y en las vacaciones, este año, prefiero no pensar en ello. Prefiero pensar que todavía no se acaba, y que, inconscientemente, soy todavía una niña más.

Gloria, de verdad ésta entrada es simplemente increíblemente genial, es de lo mejor que he leído en mucho tiempo;
ResponderEliminarEs taaan sumamente adorable y encanatadora...
A mí también me encanta recordar cuando era pequeño, cuanto he cambiado y todo eso, y siempre aparece en mí un tono de nostalgia porque aquella etapa que tanto deseamos que pasara, (tanto que cuando nos preguntaban cuantos años tienes y decíamos "tes" y sacabas los tres deditos y te decían Ö Alaaaaaaaa que mayor te sentías el niño más mayor y felíz del mundo) pero que ahora tanto deseamos volver...
La sala de psicomotricidad, ahora convertida en clases, ahí donde hasta 1º de la eso todos los trabajos de bailes y demás los preparabamos ahí, que recuerdos...
Y aquel gimnasio de madera que recuerdos, haciendo salto de longitud que al saltar 90 cm te creías un atleta de los juegos olímpicos.
En serio Gloria sigue así, es absolutamente genial (:
Me alegro que te guste:)
ResponderEliminarSi es que, pensamos en todo eso y ya nos ponemos melancólicos.
Son muchísimos recuerdos de nuestra infancia, y de nuestro colegio, que nunca jamás se van a poder olvidar.
:)
Emocionante sin duda.
ResponderEliminarOjalá tuviéramos otra vez 5 añitos, y juguemos de nuevo con las muñecas y al pilla pilla. Esas clases de Ed. Física jugando al balón prisionero... :)
Como el olvidar que me robaste mi sacapuntas y me enfadé contigo, pero un simple carta lo arreglaba todo...
Se añoran tanto esos años... que felicidad, llenos de felicidad que estábamos solo con poder jugar, reír, correr y gritar.
Esta entra a mi me encanta, pero muchísimo.
Será que tu y yo no tenemos recuerdos las dos juntas, 12 años no han dado para mucho.
Vaya pollos estamos hechas en la foto! :D
Uf, el sacapuntas amarillo... que me acuerdo hasta de que tenía dibujitos.
ResponderEliminarY no hicieron falta ni palabras.
Anda que no jugabamos tu y yo a Papás y Mamás en los recreos...
Mil momentos, doce años son doce años :)