Por fin ha llegado ese día. Ese que esperaba con tanta ansia. Con el que soñaba noche tras noche. Ese que tanta preocupación me causaba.
Pero ya está, ya está aquí. Conseguí salir de ese caparazón que me impedía saber.
Eso que todos necesitamos. La obsesión por saberlo todo.
Como dije en entradas anteriores, si no se lucha no se gana nada.
Por eso, ¿qué mejor opción que preguntar? Dejar escapar todas esas preguntas, que a lo mejor no tienen respuesta, o tardan en ser asimiladas.
Todas esas dudas, eran acumuladas inconscientemente. Iban agrupándose, de forma que al principio, no importaba. Te sentías indiferente, sin preocupaciones.
Pero no nos engañemos. Llega un día, que toda esa mezcla, resulta peligrosa, y explota.
Todo aquello que se encontraba dentro de ti, lo que tú no veías. Esas cosas de las que te olvidabas por completo, salen al exterior. De una manera y otra, toda esa rabia no se puede contener de por vida.
Es imposible decir que tú eres fuerte. Que no te afectan las cosas.
Por muy fuerte que crees ser, la debilidad siempre pervive.
Y por fin, he podido. He podido lucir esa valentía que muchos no ven, ni siquiera conocen.
Espero una respuesta, por mínima o concluyente que sea, o por satisfactoria que sea.
No importa, esa no es mi prioridad.
Como he dicho antes, mi prioridad es saber.
Pero, siempre cabe la posibilidad de no obtener la respuesta que esperas, o simplemente darla por inexistente. Pero,sinceramente, me da igual.
Nunca dije las cosas como las sentía realmente, y nunca las supe, nunca llegué a tener nada claro.
Por esta razón, venga lo que venga después, esta vez estoy muy orgullosa de decirte, que he tenido ese valor, que tú nunca tuviste.
Ole!
ResponderEliminarCorre! Cambia ese "alomejor" que es a lo mejor que si no Juanan TE MATA! jajajjajaja
Bien hecho, eso es lo que tenías que hacer :)
Gracias por avisarme! jajaja
ResponderEliminary si, y eso que siempre pensé que nunca diría nada.
En parte es gracias a vosotras :)